Volviendo a la isla

Gallardoski

Juan Antonio Gallardo «Gallardoski».-PROGRAMA ELECTORAL

Que tengan los niños derecho a dejar de ser niños en cuanto quieran. Pero que se les garantice el billete de regreso a la infancia.

Que cada persona pueda pensar libremente las cosas más disparatadas. Pero que se les garantice el retorno a la cordura. 

Que se organicen debates semanales entre dios y el diablo en las televisiones locales. Y que el que no acuda a la cita pierda (la fe) 

Que la tarde que el cielo no cumpla y el crepúsculo no valga nada, podamos borrar ese día del calendario y que no cuenten los plazos, ni cuente el tránsito de la vida, salvo para los presos a los que sí se les conmutara la jornada de pena. 

Que, si el rey Felipe quiere seguir siéndolo, trabaje en la vendimia en septiembre y en octubre recoja algodón. Ya el resto del año que vacile por los palacios con su corona y su barba repeinada. 

Que haga fresquito todas las tardes de verano.

Que las excepciones valgan más que las reglas.

Que estén obligados por ley los consejeros de administración de las grandes eléctricas a sentarse frente a frente a escuchar las razones por las que un usuario no puede pagar el recibo de la luz y que tras la reunión determine el corte o el mantenimiento del suministro.

Que sean destituidos los consejeros de administración de las grandes eléctricas, cuyo porcentaje de cortes de la luz a sus usuarios sea superior al cinco por ciento, pues sabemos que no hay más que un cinco por ciento de caraduras y sinvergüenzas en nuestro amado país. 

Que los muchachos que sientan la pulsión de un piropo ante las bellísimas piernas de las muchachas en flor, escriban poemas. Y si son hermosos, que tengan derecho a leerlos en público con la colaboración de la música de fondo que un pianista municipal, para tal fin contratado por cada ayuntamiento, estará disponible 35 horas a la semana. 

Que aquel que diga “El fin justifica los medios” sea inmediatamente expulsado del partido, aún cuando fuese- el partido- de fútbol.

Que cada político, en el poder o en la oposición, tenga la obligatoriedad de comparecer dos viernes al mes para decir las cosas buenas que hizo el de la gobernación, si se está en la oposición, o en el caso de ser los gobernantes los que comparezcan, que subrayen la donosura y la inteligencia de las propuestas remitidas por el opositor.

Que la alegría y el humor sean siempre atenuantes a la hora de juzgar a un compatriota.

Que para ser policía se valore especialmente las lecturas del postulante, teniendo gran importancia el conocimiento de las obras de Jean-Jacques Rousseau, de Walter Benjamin y de Bertrand Rusell. 

Que los únicos pelotones legales sean los de ciclistas. 

Que los domingos no llueva nunca.

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