Bonanza
Enrique Romero Vilaseco.- Bonanza es la fuente florida
que va bañando la tarde,
pinta de oro, naranja y lila
la luz dormida de Sanlúcar,
el sol agoniza en la orilla
buscando su nido en la arena.
Bonanza es crisol de historias
de navegantes y descubridores,
lejano olvido de carabelas
perdidas en la memoria.
El río besa la piel del aire
cuando navega mi barquilla,
y por mis venas corre la sangre
como un caballo que galopa
por encima de las olas.
Bonanza, faro encendido,
vigía de luz y calma,
que abraza pinares verdes
rezando junto a Doñana.
Bonanza es Rocío de fe,
y de gloria carmelita,
puerto donde mi barca
encuentra siempre su vida.
En la ribera del río
florecen sueños de espuma,
margaritas de silencio
y amapolas de la luna;
las gaviotas, como versos,
dibujan cielos de bruma,
y entre encinas y suspiros
a Bonanza canta y perfuma.
Todo lo amado y querido
que el corazón no olvida,
me lleva a Bonanza,
a su puerto y ermita,
Bonanza es añoranza
y nostalgia hecha poesía.




