Cientos de personas se manifiestan en Sanlúcar contra el vertido minero al Guadalquivir

Editorial SD

SD.-En una mañana marcada por una intensa lluvia, los cientos de asistentes que respondieron a la convocatoria finalizaron el recorrido completamente empapados, pero con la satisfacción de haber logrado su objetivo: trasladar a las administraciones públicas su profunda preocupación por el futuro de nuestro río, el gran río Guadalquivir.

La manifestación arrancó, como estaba previsto, a las doce del mediodía desde la Capillita de la Virgen del Carmen, en Bajo de Guía. Desde allí, los participantes avanzaron por la avenida Cabo Noval y la calle Real Fernando para continuar hasta Juventudes Musicales. A esas alturas, la lluvia ya caía con fuerza, hasta el punto de que los paraguas apenas servían de protección. El viento y el agua terminaron calando hasta el último de los manifestantes, que en ningún momento detuvieron la marcha pese a las inclemencias del tiempo.

La multitud continuó por el Callejón de Guía hasta el cruce con la calle Rubiños, tomando dirección hacia la barriada de El Pino y, desde allí, hacia la calle Barrameda, Santo Domingo, calle Ancha y finalmente calle San Juan. Durante prácticamente todo el recorrido la lluvia fue constante, aunque, de forma casi simbólica, dejó de caer con intensidad durante las intervenciones finales de representantes de los distintos colectivos convocantes.

Durante el acto se leyeron manifiestos en contra de los vertidos mineros y en defensa del Guadalquivir, destacando la importancia vital que el río tiene para Sanlúcar y para todas las poblaciones que conviven con él. Las intervenciones insistieron en la necesidad de atender a la evidencia científica frente a quienes pretenden minimizar los riesgos ambientales del proyecto.

Entre las cuestiones más señaladas estuvo el posible incremento de contaminación, que algunos expertos cifran en niveles hasta diez veces superiores a los actuales. También se recordó el desastre de Aznalcóllar y se cuestionó el argumento de que los vertidos acabarían diluyéndose en el Golfo de Cádiz, una tesis que numerosos científicos rechazan frente a los intereses de quienes pretenden prolongar durante casi dos décadas la explotación minera mediante el vertido de millones de litros de aguas contaminadas al río.

Asimismo, se alertó de la presencia de metales pesados como plomo, zinc, mercurio, arsénico, cobre o hierro, elementos que pueden incorporarse a la cadena trófica y terminar afectando a la salud humana, estando relacionados con distintos tipos de cáncer. No en vano, durante las intervenciones se recordó que Cádiz, Sevilla y Huelva conforman lo que algunos expertos han denominado “el triángulo de la muerte”.

Desde una perspectiva más humana y emocional, y mediante un comunicado consensuado por todos los colectivos participantes, la escritora sanluqueña María Regla Prieto realizó una apasionada defensa de esta vía fluvial y navegable —romana y árabe, Betis y Guadalquivir— que acompaña a estas tierras desde el principio de los tiempos y que sus habitantes desean seguir contemplando llena de vida.

A la convocatoria acudieron representantes institucionales sanluqueños, entre ellos la alcaldesa Carmen Álvarez y la práctica totalidad de los delegados de Izquierda Unida en el gobierno municipal. Salvo error u omisión, no estuvo presente de manera oficial ningún representante de la oposición sanluqueña, cuya ausencia fue especialmente comentada entre los asistentes. Resulta difícil de entender que, ante una reivindicación centrada en algo tan elemental como la defensa de un río limpio y seguro para la salud pública, parte de la clase política prefiera mantenerse al margen, más aún cuando la movilización cuenta con el respaldo de amplios sectores sociales y colectivos ciudadanos de la izquierda sanluqueña.

Cabe destacar la masiva participación del movimiento ecologista de Sanlúcar y las provincia hermanas.

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