A nuestra tía Lola Bustillo, “Tialo”, in memoriam

Sociedad

Hoy por fin puedo recordarte sin llorarte, hoy te siento feliz, hoy te veo sin cables, sin ataduras en una cama que no te dejaban ser libre, como tú eras, un ser de otro mundo que flotaba por las calles de Sanlúcar con pasitos cortos, pero que todos sentían al pasar, porque nunca pasaste desapercibida, siempre fuiste una grande metida en un tarro de perfume pequeño, como los buenos de verdad, eso eras tú, buena de verdad, distinta, diferente, genuina, simplemente fuiste tú, y a tu manera.

Trabajadora incansable, dedicaste tu vida a la docencia con una enorme generosidad, manejándote en español, inglés, francés e italiano, siempre dispuesta a ayudar a los demás y hacer que crecieran desde esa luz que te rodeaba porque, sencillamente, la desprendías tú, porque salía de ti.  

Hace un mes que cogiste ese tren camino del cielo, a descansar, que ya te tocaba, pero sobre todo a disfrutar. No sabes la de cosas bonitas que te han dedicado Tialo, la que has liado en el pueblo… El día del funeral Santo Domingo brillaba de manera diferente, ese patio señorial se llenó de todas aquellas personas a las que en algún momento de tu vida les tendiste la mano, porque no sólo salvaste galgos, salvaste la vida de sus dueños, y sin darnos cuenta te habías convertido en una máquina de dar vida.

Reconozco ahora que en algún momento sentí envidia por el tiempo que le dedicabas a estos seres de cuatro patas, tus galgos, y ahora entiendo que no era sólo eso, era mucho más, era ser la persona más generosa que jamás he conocido.

Y así lo has demostrado en el tiempo que estuviste en el hospital. Cuando nos dimos cuenta ya llevábamos tres meses allí metidas y lo habías convertido en tu propio hogar, y no porque estuvieras a gusto, sino para que todo el que iba a verte lo estuviera. Nos has regalado sonrisas a diario, aun cuando los tubos no te lo permitían, y nos dejaste una lección de vida inigualable, con grandes frases que quedarán en nuestro recuerdo…, “estoy más que bien”, “lo bien que hemos dormido”, “tómatelo con calma”, “todo controlado”, “gracias, os quiero, amén”.

Hay tantas personas a las que queremos dar las gracias que espero no se me olvide nadie, pero no puedo dejar atrás a todo el personal del Hospital Virgen del Camino, encabezado por el Doctor Martín Hidalgo (algunas veces lo bautizábamos como “Martín Miguel”), y a todo el equipo de enfermeros/as y celadores, a esos a  los que ya no les entraban más “palitos” en la hojita de visitas..

Gracias a todos los amigos y familiares incansables que cada día te han acompañado, la prima Keka, Tío Nano, Manolo Parodi, Charo, Tía Pilar, Mariajo, tu familia galguera, y como no tu querida amiga Beatriz que nunca te ha soltado de la mano…

Gracias a Antonio Jesús, un cura como ella, a su manera, por esa homilía que nos hizo reír, como a ella le habría gustado, gracias por tanto, por llenarnos el alma de Fe y por iluminarnos incluso en los días más tristes.

Y Gracias a ti, Tialo, la Tialo de todos, por hacernos tan felices, por hacer de abuela de tus tres peques, Juan, Dani y Victoria, por hacer de madre, amiga, confidente, por hacernos reír, incluso la última cena de Nochebuena que te habías quedado dormida porque habías pasado el día con tu gente de Bonanza y La Algaida  y el espíritu del vino se apoderó de tu pequeño cuerpo… 

Hoy me siento feliz, porque me siento la persona más afortunada del mundo por haber disfrutado de todo y de tanto contigo, aunque a veces te reñía por tu desorden y tus maneras no tan políticamente correctas, ahora entiendo que eran necesarias, para convertirte en la persona que eras, ÚNICA E INIGUALABLE.

Hoy le decía a mi hermana Lola que te veía pegándote un homenaje en la Barra de Bigote y luego marcándote una pataíta por bulerías junto a mi madre, hoy me montaba en un ascensor para vivir ese momento con vosotras, pero hoy el día es para vosotras, os lo merecéis, cuidarnos desde cielo que desde aquí nunca os olvidaremos.

TE QUEREMOS TIALO.

Toriky del Río Bustillo

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