La vendimia de mi niñez
Enrique Romero Vilaseco.-Un año más ha llegado,
con su aroma tan divino,
la vendimia de septiembre
la cosecha del buen vino.
Un año más nuestras cepas
dan sus mejores racimos,
y el lagar está llorando,
llanto del mejor esquilmo.
Un año más ha llegado
con su agradable olorcillo,
la vendimia de Sanlúcar,
el manjar del paraíso.
Por los albores del día
ya se ven los campesinos,
entre las primeras luces
que iluminan los caminos.
Y llegan a mi memoria,
en mi memoria de niño,
los recuerdos y nostalgias
de unos perdidos sonidos,
que anunciaban por la noche,
entre sueños de chiquillo,
el paso de una recua,
cerquita de mi camino,
camino que va a Sevilla,
que siempre llevo conmigo,
Quizá llegara a Carranza,
tal vez al Reventón Chico,
lo mismo a Martín Miguel
que a la Fuente del Cortijo.
Hoy, al paso de los años
me pregunto su destino,
y por qué ya no se ven,
recuas por los caminos.
Vienen también a mi mente,
como un tropel de chiquillos,
que corren tras los tractores
contentos y dando gritos,
y el tractorista chillando
con cara de enloquecido.
Ay! estos son mis recuerdos,
mis recuerdos de chiquillo,
la vendimia por mi pago
lo mejor que yo he vivido,
niñez que no olvidaré
por los siglos de los siglos.
Un año más ha llegado,
ni siquiera lo han sabido
los niños de mi Sanlúcar
igual nunca lo han vivido.
Mil estampas de un ayer
que Sanlúcar ha perdido,
pies descalzos que danzaban
en el lagar florecido,
mientras recuas pasaban
por la senda del camino,
y yo soñando en mi cama
con la luna por testigo.
Ya comenzó la vendimia,
con su aroma divino,
de nuevo veo recuas
pasando por mi camino,
vendimia de mi niñez,
lo mejor que yo he vivido.



