El voto responsable para defender la Sanidad Pública

Noticias, Sociedad

Ante las próximas elecciones en nuestra tierra, la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas,
quiere transmitir a la población que nuestro voto debe incluir un acto de responsabilidad,
porque elegimos a los futuros responsables de nuestros servicios públicos para el próximo
cuatrienio.
En los últimos tiempos, la Sanidad Pública Andaluza está siendo desmantelada. Los recortes de
los presupuestos sanitarios que duran desde el año 2010 hasta ahora, suman hasta el momento
un total cercano a los 20,000 millones de €, lo que ha determinado pérdida de plantillas y
recursos y bajos salarios para los trabajadores sanitarios. No sólo no se han repuesto estos
enormes recortes, sino que los presupuestos de estos años tampoco han considerado los
cambios demográficos ocurridos en Andalucía en la última década (aumento de la población a
atender y, sobre todo, aumento notable de la población de más de 64 años, la que más recursos
necesita). Al deterioro causado por la insuficiencia de los presupuestos se suma una intención
de las autoridades de derivar de forma creciente el escaso dinero público a centros de medicina
privada. Sobre esta situación, la aparición de la pandemia de la Covid-19, algo para lo que el
sistema no estaba preparado, ha requerido que, desde 2020, se empleen los mermados recursos
sanitarios públicos casi exclusivamente en dicha pandemia, lo que ha dado lugar a una grave
desatención del resto de patologías.
Los efectos de estas políticas son obvios. La Atención Primaria, que no es solamente la puerta
de entrada del Sistema sino que es su eje vertebrador, sencillamente está colapsada, ha dejado
de funcionar correctamente. El mero hecho de contactar telefónicamente con tu Centro de
Salud es una odisea, el que te atienda presencialmente tu médica o médico de familia cuesta 10
días o más, se han suspendido muchos de los programas de prevención, apenas existe labor
comunitaria de promoción de la salud, y ante los contratos precarios, malos salarios y saturación
de trabajo, los profesionales están en masa prejubilándose o emigrando a otras comunidades o
países en los que encontrar un futuro laboral digno.
Además, las listas de espera para consultas, exploraciones complementarias e intervenciones
quirúrgicas, son insoportables. En estos momentos 860.000 andaluces están esperando para ser
diagnosticados o tratados, es decir, una de cada diez personas. Las que esperan conocer la causa
de su enfermedad están en peligro porque,si su dolencia termina siendo una enfermedad grave,
ese tiempo de espera puede haber sido mortal. Las que esperan ser intervenidas
quirúrgicamente, tras esperar meses, terminan siendo derivadas a clínicas privadas. La
alternativa de ser atendido en un centro público de alta calidad es seguir esperando
ilimitadamente, este es el mensaje que te dirigen desde Atención al Usuario. Desde la pública
“te aconsejan encarecidamente” que te operen en centros de medicina privada, aunque esto
sea más caro y de una calidad no contrastada. El mundo al revés. Marea Blanca ha demostrado
claramente que toda esta situación es una decisión ideológica, y que no se debe a que no exista
dinero o profesionales suficientes para reforzar de forma adecuada la Sanidad Pública.
Todo este desastre presupuestario y organizativo se traduce en un aumento progresivo de los
seguros privados. En la actualidad existen 1.700.000 andaluces que han contratado un seguro
privado, ante la inasistencia que sufren por parte del Servicio Andaluz de Salud. Las decisiones
del gobierno andaluz actual van encaminadas a no resolver el deterioro que ellos mismos han
causado en la Sanidad Pública para que sean los centros de medicina privada los que hagan la
selección de aquellos procesos y patologías más lucrativos. Así, a partir de presupuestos de la
Sanidad Pública se incrementan hasta batir record las partidas destinadas al sector privado,
mientras solo se aumentan levemente los destinados a los centros públicos. Corremos el riesgo
de que, con unos años más de esta dinámica, lleguemos a que solo aquellos que puedan acceder
a pagar seguros privados cada vez más caros, podrán disfrutar de una atención sanitaria
adecuada y a tiempo, mientras que la mayor parte de la población será atendida por una cada
vez más deteriorada Sanidad Pública, convirtiéndose así en ciudadanos de segunda clase. En
definitiva, ¿qué pasará con los andaluces que no pueden costearse un buen seguro privado, o
sea, con la mayoría? Pues que serán discriminados, ya que no tendrán asegurada una atención
sanitaria de la máxima calidad y a tiempo. Este hecho es inadmisible. Terminarán organizando
una nueva y vergonzosa beneficencia.
Hay dos tipos de sociedades. Hay una que considera que toda la población tiene los mismos
derechos básicos: salud, educación, protección social, etc. y para ello, desde la acción del Estado,
desarrolla y consolida un sistema de bienestar social que asegura estos derechos mediante la
acción gubernamental y financiados mediante los presupuestos públicos que se derivan de
impuestos progresivos bien gestionados. En estas sociedades la salud es considerada un derecho
igual para todas las personas.

Existe otra sociedad que es todo lo contrario. Preconiza el individualismo, no cree en lo
comunitario, no entiende la solidaridad, acepta como inevitable la pobreza y las desigualdades
sociales, defiende la caridad en lugar de la justicia social, considera que cada cual tiene que
financiar sus coberturas sociales básicas, por lo que arremete contra los impuestos y, como
consecuencia, no quiere mucho Estado, sino mucho mercado. La consecución de estos derechos
recae sobre la economía familiar y las clases trabajadoras medias y bajas son marginadas. En
estas sociedades la salud es un negocio y sólo el que puede pagarla tiene acceso a la mejor salud.
Nuestro voto tiene que ser responsable. Tenemos que estudiar y confirmar cuáles son los
partidos que defienden a cada una de estas dos sociedades, y votar en consecuencia. Otra
cuestión imprescindible es, posteriormente a las elecciones, exigir a los gobiernos que cumplan
con sus compromisos electorales y con sus programas. Lo contrario es un fraude político.
Hasta hace poco, nuestra Sanidad Pública era reconocida como una de las mejores del mundo,
pero, desde hace una década, está siendo dañada seriamente. No obstante, aún es una
institución fuerte. Recuperémosla y defendámosla de los ataques que sufre actualmente. No
podemos permanecer al margen en estas elecciones porque conocemos las consecuencias de
una Sanidad Pública que no funciona. Son terribles y causan mucho sufrimiento a la mayoría de
la personas. Por responsabilidad y por coherencia con nuestra trayectoria es por lo que
animamos a la población andaluza a que voten sin perder la esperanza, pero con la conciencia y
con el cerebro en lugar de hacerlo con la rabia, la decepción o la emoción manipulada. Entre
todos aún podemos salvar nuestra Sanidad Pública.
Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas
Mayo 2022

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