Apuntes de Historia XXIII
El “Viage” de Ponz por las tierras de España es sólo comparable a otros viajes quizá de tono más épico e igualmente impulsados por el Estado en época de la Ilustración, expediciones como la de Jorge Juan y Antonio de Ulloa (anterior en el tiempo) o la de Alessandro Malaspina, ligeramente posterior en el tiempo (1789-1795 para Malaspina, 1772-1794 para Ponz) pero plenamente contemporánea en sus fondos respecto al viaje ponziano. Nuestro autor, que completó su formación en Italia, donde entabló amistad con primeros espadas de la Cultura de la época, como el pintor Mengs y el arqueólogo Winckelmann, primer excavador de Pompeya (a instancias de Carlos III cuando era Rey de Nápoles, donde reinase -desde 1735- como Carlos VII hasta heredar la Corona de España a la muerte sin hijos de su hermano Fernando VI, en 1759), realizó su viaje por encargo del conde de Campomanes, ministro de Hacienda en el gobierno del conde de Floridablanca.
En las páginas de su “Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse, que hay en ella”(sic), que viera la luz en las oficinas de Ibarra impresor, en Madrid, entre 1772 y 1794 (a título de anécdota cabe señalar que el último tomo de la obra fue doblemente póstumo ya que para el momento de su edición habían fallecido el autor y el impresor: de ese modo, lo que fuera “Ibarra impresor” era ya “Viuda de Ibarra” en 1794), Ponz recoge información que va mucho más allá de la pesquisa que inicialmente se le encomendase (esto es, inspeccionar los bienes artísticos que habían pertenecido a la Compañía de Jesús, expulsada de España por Carlos III en 1767).
