APUNTES DE HISTORIA (DCXXXV)
Manuel Jesús Parodi.-Sobre espacios fortificados en Sanlúcar de Barrameda
Quien pasea hoy por las calles del casco histórico de Sanlúcar de Barrameda puede gozar de la contemplación y la presencia de no pocos -pero cada vez menos- de nuestros monumentos históricos pluricentenarios, tales como iglesias, conventos, palacios, casonas, bodegas que desde hace siglos vienen acompañando el devenir cotidiano de los sanluqueños y conformando la geografía urbana y sentimental de una ciudad que parece asistir impasible a la paulatina destrucción y desaparición de su Patrimonio Histórico.
Entre estos hitos acaso los más huidizos a la vista de los sanluqueños son las murallas y los espacios fortificados de los que dispuso en su día Sanlúcar de Barrameda para la defensa de la ciudad, de la costa y del río, verdadera puerta de Andalucía y de España en fin de cuentas. Unos espacios fortificados y unas murallas de todo lo cual sólo nos quedan algunos ejemplos dispersos por el contexto del casco histórico y del litoral ribereño de la localidad.
Acaso el resto más antiguo de este complejo de fortificaciones y murallas está representado por lo poco que queda de la muralla de tapial que debió rodear el perímetro de la Sanlúcar medieval andalusí, lo que es decir de la salud medieval cuando menos de los siglos X al XIII.
Los pocos restos supervivientes de esta muralla de tapial asoman en el corazón del barrio alto sanluqueño, en la calle escuelas y en el entorno de la Plaza de la Paz, fundamentalmente, puesto que el perímetro fortificado del referido núcleo poblacional sanluqueño andalusí debió localizarse precisamente en dicho mencionado contexto urbano.
Junto a estos escasísimos restos De cuya conservación En parte Fuimos artífices hace años Es de significar igualmente Lo poco que queda De la muralla medieval cristiana de Sanlúcar de Barrameda construida por la Casa de Guzmán A partir De finales del siglo 13 Y que todavía Hoy asoma Todavía hoy asoma En al Localizaciones En algunas localizaciones Del casco histórico de nuestra Población Tales como el entorno De la calle al Baifín Del Colegio al Baifín De la calle gitanos En las traseras De la calle San Agustín Y en el entorno De la muy reconstruida pue Derrota Todo ello Disfrutable Groso modo a simple vista Por los paseantes de dichos entornos
Elementos fortificados poliorcéticos igualmente destacables serán el propio Palacio Ducal de Medina Sidonia, subsumido en el cual ha de encontrarse el primitivo ribat islámico así como -cuando menos- la parte del león del alcázar medieval andalusí, de todo lo cual asoman distintas estructuras y elementos arquitectónicos en el seno del mencionado Palacio Ducal tales como puertas, arcos y ventanas de cronología y estilo netamente andalusí.
Amén del referido Palacio Ducal de Medina Sidonia otro elemento poliorcético de grandísima relevancia en el contexto de Sanlúcar de Barrameda será el Castillo de Santiago, que corona una de las esquinas de la barranca sanluqueña reforzando el flanco acaso más expuesto del conjunto de la cinta de muralla guzmana medieval y que fuera erigido a finales del siglo XV -como bien es sabido- por el segundo duque de Medina Sidonia, Don Enrique II “El Magnífico” no para residencia suya pero sí como fortaleza y baluarte defensivo de la entonces villa sanluqueña. Recordemos que desde el castillo de Santiago la reina Isabel I, Isabel “La Católica”, contemplaría por primera vez el océano, el mar, en su visita a Sanlúcar de Barrameda en dichos años postreros del siglo XV algo sabido y glosado por la historiografía sanluqueña -y la general- y a lo que nos hemos referido en distintas ocasiones con anterioridad a los presentes párrafos.
Junto a estos espacios defensivos, fortificaciones, castillos y otras defensas que venimos glosando y fundamentalmente localizados en el barrio alto de la localidad, todo sanluqueño sabe de la existencia del Castillo de San Salvador, un baluarte defensivo ubicado a la orilla del río en las inmediaciones del barrio marinero de Bonanza que data del siglo XVII y que formaba parte del cordón defensivo de la ribera del río establecido por el Estado precisamente para salvaguardar no sólo a la ya por entonces ciudad sanluqueña sino al propio río, al litoral y al acceso a Sevilla, capital de su homónimo reino hasta principios del siglo XIX.
El castillo de San Salvador como decimos no era una fortaleza aislada tal y como ahora parecería que hubiera sido, sino que formaba parte de un cordón defensivo diseñado en el siglo XVII para la salvaguarda del litoral y la ribera y en el que dicha fortaleza, única superviviente del mismo, combinaba su presencia con la del Castillo del Espíritu Santo existente en el homónimo alto más hacia la boca del río y que ha desaparecido, víctima del tiempo y de los ingleses tras la Guerra de la Independencia. Es de mencionar en este contexto defensivo el diseño de otras fortificaciones previstas y nunca realizadas o solo comenzadas, caso del baluarte de San Felipe, todo lo cual debía conformar como venimos diciendo un verdadero cinturón defensivo dotado de artillería capaz de hacer frente a posibles asaltos de atacantes procedentes del mar.
Otro elemento poliorcético defensivo existente y conservado hasta el día de hoy será curiosamente una iglesia, la de Santo Domingo, que puede considerarse que guarda relación con el modelo de iglesia-baluarte, con las iglesias de naturaleza defensiva como acreditan su propia naturaleza y su ubicación en un flanco del casco histórico sanluqueño. Fue erigida en dicho emplazamiento a finales del siglo XVI por la condesa Dª. Leonor de Sotomayor y Zúñiga no solamente para servir de panteón a su fallecido esposo, el Conde de Niebla, D. Juan Claros de Guzmán, sino también para dotar a dicho flanco expuesto de la incipiente población sanluqueña (en el barrio bajo) de un espacio defensivo que pudiera guarecer a los habitantes de dicho entorno y servir de núcleo de defensa caso de un posible ataque externo.
Otros espacios defensivos de naturaleza y duración más efímera existieron igualmente en el contexto del litoral sanluqueño en el ámbito del barrio bajo, caso de la estructura defensiva instalada por la casa ducal de Medina Sidonia en la actual plaza del Cabildo y dotada incluso de artillería y que fue pronto víctima del crecimiento de la ciudad y del alejamiento de la orilla del río quedando atrás y en desuso su carácter defensivo y siendo finalmente desmantelada por la autoridad local.
Puede por tanto considerarse a los elementos defensivos de salud de Barrameda no como hitos aislados en un contexto urbano limitáneo con el río sino como parte de un todo integrado, de una estructura defensiva global que se habría ido generando desde la propia Edad Media y habría servido para la defensa -como venimos insistiendo- de la población del río y de la Puerta de España y Andalucía que constituía el privilegiado solar de Sanlúcar de Barrameda.




