¿Es esto lo Dios quiere?

José Antonio Córdoba
Proteger o evidenciar
José A. Córdoba.Estos días paseando por las calles de Sanlúcar, llegué a una plazoleta   donde uno de los edificios privados que la presiden, se le han instalado medidas de seguridad, más acorde a un edificio que alberga grandes fortunas que a personas sencillas y humildes.
Seguía en mi paseo cuando me detuve a tomar un café y, en las noticias internacionales, un articulito hacía referencia a como Damasco tenía sitiada la pequeña ciudad de Alepo. Aquella misma ciudad que desde que naciera se ha convertido en la novia pretendida por todos. Ayer se la asediaba con espadas, lanzas, flechas, catapultas. Hoy el cuento ha cambiado, tanques de última tecnología, helicópteros, misiles, y ¿Quién sabe qué más artilugios?, golpean sus muros, edificios, calles y matan a sus gentes.

Seguí mi caminar preguntándome si la casa que tenía las cámaras de seguridad, pretendía ¿proteger o evidenciar un fondo capitalista que parecía no tener?, además,  ¿no es más reclamo prohibir, que permitir?

Atrás quedan aquellos tiempos, en los que podías encontrarte las puertas abiertas, en señal de gratitud al viajero, mostrándole hospitalidad. Además el uso desmesurado de rejas, hace al viajante alejarse de su entorno. Aún así si te apetece acercarte a contemplar sus frías paredes deberás de pedir cita previa, si no, ni del te bajes del coche.
 
Triste me resulta que los vecinos y foráneos no podamos disfrutar de los encantos de esta casa de Dios. Sus muros sobrios quedan engalanados por sus jardines.
En este caso queda bien patente que en una sociedad donde el laicismo camina a grandes pasos, algunos  defensores de la fe, caminan de puntillas, escondiéndose entre las sombras de sus muros y árboles. Cierran toda oportunidad de aprender de las obras existentes, se rechaza el contacto humano que deben dispensar los Doctores de la Fe.
Funestamente la debilidad del individuo está provocando la estampida del rebaño que se aleja del mandamiento divino y humano, lo que deja entre dicho la atención de las necesidades del ser.
A veces me pregunto: ¿Es esto lo Dios quiere?

¡O realmente, estamos quitando los escombros que están ante las puertas del infierno, para que estas se abran sin fatiga!

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