Cartas de una sombra
José Antonio Córdoba.-La situación por la que atraviesa nuestro país no nos es indiferente a ninguno, en especial la de nuestra localidad.
Ayer tuve la oportunidad de compartir un helado con un matrimonio amigo, vecinos estos de Colonia (Alemania), durante nuestro rato de plática pudimos comprobar el cambio que ha sufrido ya el turismo. Se acerca el final del verano, septiembre se abre a un turismo más selecto pero también más escaso.
Tras despedirnos de estos amigos continuamos nuestro paseo. Llegamos al bar de un buen amigo y anfitrión, quien siempre tiene sus puertas abiertas, en fin que aún de lo intempestivo de la hora entramos a saludarlo.
Entre platillos de café, arrojaba azucarillos a estos, con la misma facilidad que los antiguos banqueros contaban las pelas. A mi entrada y diciéndole que quería cenar, fue la suya de ponerme de vuelta y media.
Tras un saludo más formal, me comentaba un poco apenado, quizás algo cabreado la situación que había vivido días atrás con dos trabajadores que tenía contratados.
¡La edad!, “el que con niños se acuesta, amanece meado”, fue mi comentario. A lo que él me comentó que su padre ya se lo había advertido: «Solo valora el trabajo quien a su casa debe de llevar sustento» En el caso de estos dos chavales, el trabajo ya les pudo, pero al tener sus necesidades básicas cubiertas en casa de sus padres no llegan a ver la importancia del trabajo, la necesidad de llevar a casa un sueldo con el que mantener una familia. La cosa es así que los nuevos camareros sustitutos de los anteriormente citados, van a hacer una colecta para comprarle una pata de jamón a cada uno, en agradecimiento por haberles facilitado un puesto de trabajo con el que poder llevar algo de dinero a sus casas y así poder mantener a la familia.
Estamos en una época en la cual, la necesidad supera al orgullo, a los deseos de discoteca, etc. Quede una cosa clara, que lo uno no quita lo otro, pero se ha de tener conciencia de cumplir las obligaciones.
Este buen amigo que lleva un año luchando por hacerse un hueco en el mundo empresarial, viene siendo castigado con la carga fiscal a que están sometidos los empresarios en España, pero además ha sufrido avatares personales y por último le sucede esto con dos personas en las que había depositado su confianza, lo tienen minado moralmente. No es para menos.
Eso sí, cuando te acercas a tomar algo a su bar no encontrarás malas caras, desanimo, ni agravio a quien se dejar caer al otro lado de la barra.
Me pedía estas letras, porque no entiende cuando se habla de fomentar el trabajo entre los jóvenes, si como a él le ha sucedido, son estos quienes no quieren trabajar.

