En el Candelero
Enrique Romero Vilaseco.-.Un PSOE corrupto y un PP acarajotado
En este “torrenteriano” país de Ábalos y sus putas, de Koldo, partidor de troncos, de la fontanera Leire, del miserable ZP con sus joyas y demás hierbas, estamos asistiendo a un espectáculo más propio de una república bananera que de un Estado serio y digno. La culpa la tiene esta caterva de políticos mediocres, muchos de ellos poco leídos, que nos desgobiernan. También hay que empezar a señalar a un pueblo que está narcotizado, porque sigue tolerando que los partidos, sobre todo los dos grandes, PP y PSOE, naden en corrupción y en todo tipo de hechos delictivos, mientras la ciudadanía continúa votando lo mismo. Desde hace mucho tiempo, vengo diciendo que el PP y el PSOE son como el Madrid y el Barcelona, bien lo saben los que me lo han oído decir hace muchos años, antes de que en tertulias más de uno también haya manifestado la misma comparación. Es inconcebible cómo elecciones tras elecciones generales sean esos dos partidos los más votados. Unas veces gana el PSOE y otras el PP, por mucha mierda, robos y corruptelas lleven a cabo. Y así nos va en esta España nuestra que está perdiendo su identidad, historia, futuro y bienestar.
A la hora de votar los españolitos son muy “egoístas”, pocos empáticos y poco reflexivos, se dejan engañar y manipular por la casta política como hace el mago en sus actuaciones, que mientras te está haciendo el juego de magia con una mano, con la otra saca la paloma del bolsillo o el conejo de la chistera. La clase política sabe muy bien los puntos débiles de sus potenciales votantes, es maestra en la manipulación, auténticos encantadores de serpientes. La izquierda te vende siempre los derechos sociales y se declaran los paladines del “progreso” y la defensa de los trabajadores y de los desfavorecidos. Son unos verdaderos expertos en dar la batalla cultural y en reivindicar constantemente la lucha contra la dictadura de Franco, aunque exceptuando al PCE, nadie luchó contra el caudillo y menos el PSOE.
Por otro lado, está la “derecha” del PP, partido acomplejado, panoli, lleno de dirigentes que son auténticos papas fritas y pusilánimes elevado a la enésima potencia; un partido que sirve de felpudo al PSOE y que teme ser tachado de extrema derecha, fascista o franquista, sintiendo un pánico solo comparable con una carta de Hacienda. Un partido cuyos dos últimos líderes, ambos dos gallegos, son la personificación del político inútil y, como diría Jiménez Losantos, “maricomplejines”. Un partido que es pura contradicción, que defiende una cosa y la contraria, que en cada parte de España adapta su discurso a lo que demanda la región española en cuestión. Sin embargo, la culpa no la tienen los tontolabas de sus dirigentes, sino de los millones de españoles que siguen votando a una formación política que como los malos toros se refugian en tablas.
El PSOE es un partido que no tiene ningún tipo de complejo, que gobierna como le sale de los huevos, sin pensar en lo que diga su eterno enemigo o los medios de comunicación que no controla. Un partido que saca pecho en el Congreso, como hizo el pasado miércoles, día 24 de junio de 2026, el señor Bolaños, manifestando que las siglas del PSOE tienen 147 años de historia y que están orgullosos de las mismas, atreviéndose a decir que aquel que ponga en cuestión su honradez, antes tiene que lavarse la boca.
Al igual que antes dije que el PP y el PSOE son como Madrid y Barcelona en fútbol, ponga usted el orden que quiera, muchas veces he manifestado en conversaciones de amigos o en redes sociales, que si los españoles estuvieran informados de la criminal y negra historia de los socialistas, no tendrían esos millones de votos que alcanzan en las elecciones. Esa hipótesis vale solamente para aquellos que a la hora de votar lo hacen con la cabeza y no con el corazón. Desgraciadamente los dos partidos mayoritarios tienen un nicho de votantes que son auténticos hooligans, fanáticos que siempre votarán por las gaviotas o por el puño y la rosa, aunque les cueste la vida. Eso se comprueba cuando se hacen entrevistas a la gente por la calle y se escucha manifestaciones como la de un señor que dijo que él siempre votará al PSOE aunque lo cortaran en trocitos, pues cada trozo de su cuerpo seguiría votando socialista. Muchos del PP también pueden pensar como el caso expuesto, y claro si la política la simplificamos a que jamás voy a cambiar mi voto y así será hasta el día que me muera, poco se puede hacer por cambiar la sociedad. Por eso, España es diferente, porque mientras en cualquier país de Europa un presidente o un ministro dimite por copiar una tesis doctoral, por saltarse un semáforo o cualquier otra nimiedad, en España el presidente actual se atornilla a su escaño aunque hunda la nación. Y caiga Sansón y los filisteos, que de mi trono nadie me quita.
El PP perdió la presidencia del gobierno por una sentencia donde el juez Ricardo de Prada, socialista él, introdujo una morcilla (busquen el significado en el argot judicial) acusando al PP de tener una estructura financiera ilícita al menos desde 1989, lo que precipitó la moción de censura de 2018. En 2020 el Tribunal Supremo consideró que estas afirmaciones fueron excesivas y técnicamente irregulares, ya que el partido no estaba acusado formalmente de ningún delito…) En definitiva, que Sánchez llegó al poder basado en una mentira. Pues bien ahí siguen los palurdos del PP que se tragan todo y son incapaces de defenderse, agachan la cabeza y como el avestruz la meten bajo el ala. Y que conste que no soy militante del PP, nunca lo fui, ni votante, los que me conocen saben a que partido pertenezco, y al que no le debo fidelidad eterna.
En junio de 2026, con todo lo que le está cayendo a Sánchez, ahí sigue el tío tan pancho, pasándose la Constitución y las leyes por el escroto, con dos cojones. Y enfrente, un Feijoó acarajotao incapaz de tener la valentía y los huevos suficientes para presentar una moción de censura. Ahí está en la oposición “cagao” de miedo hasta las trancas porque dice que no salen los números. Pues nada, gallego de la triste figura, siga así y en 2027, con las marrullerías que está haciendo Sánchez dando el derecho al voto a miles de inmigrantes y de inventados hijos de exiliados, las próximas elecciones las ganará el PSOE y Feijoó se quedará con la cara de tonto que tiene.



