Como la roca y el fuego

Cofrade
Me gusta divagar por las calles de mi Sanlúcar
Me gusta divagar por las calles de mi Sanlúcar, que como muchos sabéis es parte de mi vida. Sus calles son como mi antigua casa, allá en el Barrio Alto. Es algo que lo llevo dentro. Pasa como por ejemplo, cuando San Francisco quiso que los hermanos lo llevasen para decir el último adiós a su ciudad de Asís, y la bendijo. O el amor de nuestro Señor Jesús por su patria. Recuerdo cuando estuve en Tierra Santa,y paseaba por sus calle, me decía: “¿es posible que esté sobre los mismos pasos que diera el Señor por Belén, Nazaret, Jerusalén…?”


Pues la verdad, doy mi vida por Sanlúcar y la sigo dando desde que era niño. Cuantas veces he comentado que cuando di el paso -con todas las consecuencias- para seguir a Francisco de Asís, una de las cosas que mas trabajo me costaba era dejar mi Semana Santa y mi Sanlúcar, no podía decir que dejaba un pasado ni nada de eso, pues con quince años poco pasado tenía.

 

Como decía, divagando por las calles de Sanlúcar aquellos días de primavera, de verano, me he cruzado con chavales que visitan Jerez, que viven en gran medida la religiosidad popular, en estos numerosas encuentros me han preguntado: ¿qué ocurre con el convento de Jerez?, ¿se cierra?, ¿que van a hacer con la iglesia?, que todas las cosas las traen para el convento de Sanlúcar -yo me imaginaba ya en una furgoneta o un camión-, y que los frailes de Jerez se venían para Sanlúcar. Ante estos comentarios, aunque no me cabreo ya que mi forma de ser, es apaciguada, tuve que responder en no contadas ocasiones pues hablan sin saber, explicando entonces: “mira todo eso es distinto a la realidad, todo son bulos, ocurre como las lluvias de verano, esto que hablas es como las nubes, los chaparrones, y al igual que una tormenta pasa, esto que dices también pasa, ya que nada de nada, hay de verdad en lo que me cuentas”

Para mi llegar al convento de Jerez es una alegría.

Actualmente han sido renovados los cargos del convento de Jerez. Fray Antonio, tan querido en nuestra vecina ciudad, es gran ejemplo de vivir la catequesis todo el año para la liturgia de nuestra Madre la Iglesia,sea bien la Navidad, la Pasión de Cristo, los días de Mayo o los de la Virgen María. Fray Antonio pues sigue de Superior, o Guardián como a mí me gusta llamarlo siguiendo los textos de San Francisco, pues en sus escritos nunca he leído la palabra Superior, él hablaba siempre del Guardián de los hermanos. Después tenemos al Padre Alfonso, tan querido aquí en Sanlúcar por los años que estuvo en Bonanza de Párroco, en la Virgen del Carmen de Bonanza, o bien también, de profesor en el Piñarillo Core, y después en Jerez ha estado también muchos años como Guardián, últimamente ejercía de Vicario y tras las nuevas elecciones, sigue como tal. Fray Alfonso tiene una gran labor a su espalda, ha sido más de veinte y cinco años profesor en el Instituto Albar Núñez; es confesor y director espiritual de las monjas capuchinas de el Puerto de Sta. Mª; es director espiritual de la Hermandad del Cristo de la Defensión; es director espiritual, o mejor dicho, consiliario de los matrimonios de Ntra. Sñra. Es religioso muy querido en Jerez. Pues esto es lo que puedo decir de lo último acaecido en el convento de Jerez.

Yo muchas veces he utilizado comparativamente aquella poesía tan famosa, aquella narración poética del Padre Ramón Cue, donde habla de esas dos bellas imágenes hecha poesía al Señor del Gran Poder o al Señor de Pasión. Decía el Padre Cue, “que el Señor del Gran Poder es como la roca, fuerte como el fuego que vamos a él que nos limpia, que nos anima y Jesús de la Pasión, es como esa lluvia que cae sin darnos cuenta”. Al encuentro del Padre Alfonso, se personalmente, que va mucha gente no solo del entorno del convento de capuchinos, sino de los alrededores a oír sus homilías, por que dicen que es una auténtica clase de Teología. Precisamente eso es lo que nos dice el Papa Francisco, que la homilía no debe de ser para contar nuestras historias, ni para contar nuestras batallas, sino para hablar del evangelio, del mensaje de Cristo, de ese evangelio que cada domingo nos presenta nuestra Madre la Iglesia. Y Fray Antonio es fuego, nos da calor, sea que, cuando llega un pobre a la puerta él da lo que puede, y si ya la comida está hecha le baja un plato de comida, por el contrario si es una persona que necesitada de consejo, le dice: “hijo entra, sentémonos ahí y vamos a hablar”

Cuantos matrimonios, Fray Antonio ha reconciliado, cuantas veces ha estado presente en un cortijo, en una capilla o donde hiciera falta. Me consta que le cuesta gran trabajo, por que su persona no busca de lucirse, de ser la figura, del aquí está el guapo de la película, no. Fray Antonio va por echar una mano, por ayudar, para que esté presente el mensaje franciscano a través de un hermano. Así es Fray Antonio. Y después es fuerte, como nos decía el poeta de Jesús del Gran Poder: “dando esa pisada fuerte, esa pisada segura que nos ayuda a todos”, que estando Fray Antonio con su espalda muriéndose de dolor, nos da fuerza a los demás. Allí Fray Antonio tiene acogido a Manos Unidas que tanto bien hace a todo el mundo; a los jóvenes de la Divina Pastora; a las Hermandades. Fray Antonio está con lo brazos abiertos y diciendo “loado sea mi Señor”, “loado sea mi Señor por la fraternidad” Y cuida a sus enfermos tal cual dice San Francisco: “como la madre ama y quiere a sus hijos”. A mi esta frase me gusta pero suelo añadir también al padre, pues cuando se habla del padre, se recuerda la parábola del hijo pródigo. Es decir, para mi es tan interesante la madre y el padre, por que Fray Antonio como dijo Juan Pablo I: “es madre junto a padre”

Allí, en Jerez, los hermanos forman una fraternidad, cada uno con sus dones, con sus cualidades. Fray Ricardo te lo encuentras siempre con esos diseños que tanto aporta al mundo cofrade, o Fray Alejandro, ya con sus años, restaurando pequeñas imágenes y así unos y otros trabajan aportando tanto a esta fraternidad.

Fueron los capuchinos en Jerez antes de la exclaustración, y esto no lo saben muchos jerezanos, que el agua llegó a Jerez por un fraile capuchino que canalizó el agua para que este pueblo tuviera agua potable. llegó canalizada de unos manantiales hasta el Arco de la Alcubilla. Y así ha sido Jerez para los capuchinos. Por eso los capuchinos no se pueden marchar mientras haya advocaciones, que para eso está el Cristo de la Defensión con los brazos abiertos junto a su hermandad y la Virgen de la O, junto al Padre San Francisco.

Fray Antonio, Padre Fray Alfonso, que sois los responsables ahora mismo de esa comunidad, que el Padre San Francisco y el Buen Padre Dios, os bendigan y os den ánimos para llevar el espíritu franciscano adelante.

Gracias

Fray José de Sanlúcar

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