Apuntes de Historia LXIII

Historia
Del nombre de Sanlúcar VII
Manuel Jesús Parodi.-Los últimos artículos de esta serie dedicada a “Sanlúcar en su Historia” los hemos dedicado al nombre de “Sanlúcar”, como bien saben quienes han venido siguiendo estas páginas. Presentaremos hoy un texto a modo de recopilación de los argumentos expuestos previamente, con los datos históricos (y las fuentes) que hemos manejado para construir esta argumentación, que sitúa en el siglo XI la antigüedad del nombre de “Sanlúcar”.
Hemos querido considerar las diferentes informaciones y noticias históricas con que contamos de cara a establecer la antigüedad del término “Sanlúcar” como nombre de la ciudad. Son diversos los términos asociados a la Historia de nuestro territorio. Y son muchos los siglos transcurridos desde que Tartessos venía a ser el nombre que recibían estas tierras, si bien no hemos dedicar estos últimos artículos a dicho particular, centrando nuestro interés de manera específica en el término “Sanlúcar”.
En una futura ocasión abordaremos el tan llevado y traído tema de los nombres de Sanlúcar: han sido varias las denominaciones con las que a lo largo de la Historia se ha llamado a estas tierras, desde la Antigüedad hasta tiempos medievales, precisamente hasta que cristalizó el término “Sanlúcar”, de lo que tenemos noticias ya allá por el siglo XI, si bien no podemos descartar que dicho término contase ya con una existencia previa a la que muestran las amonedaciones islámicas -almorávides- que hemos considerado en párrafos anteriores y que sirven precisamente para datar el término “Sanlúcar” como nombre de Sanlúcar desde la segunda mitad del siglo XI.


Entre esos distintos nombres que salpican las páginas de la Historia de Sanlúcar y sus tierras y costas, que sirven para otorgar una denominación a diferentes aspectos y cuestiones (fundamentalmente parciales) del pasado sanluqueño se encuentran términos como “Évora”, “Luciferi Fanum”, “Almesquid”, “Massagued” o la del “Castillo de las Siete Torres”, todos y cada uno de los cuales forman parte de las señas de identidad sanluqueñas, y todos y cada uno de los cuales han dado nombre (de acuerdo con la Historiografía local) a una u otra realidad (bien global, general, o bien parcial, puntual) de la Historia de nuestro entorno, del actual término municipal de Sanlúcar de Barrameda.

Centrando el argumento de estos trabajos en la palabra “Sanlúcar”, a la hora de abordar la antigüedad del referido término “Sanlúcar” como nombre de la ciudad, hemos hecho referencia a distintas fuentes históricas que venían ubicando la antigüedad del término en el siglo XIII.
 
Así, hemos mencionado el Privilegio de Sanlúcar, señalando que  el texto de la donación del señorío a Alonso Pérez de Guzmán “El Bueno” (el año 1297) ya recoge el nombre de “Sanlúcar” como el de la ciudad objeto de la donación. De este modo, sabemos que “Sanlúcar” se llama “Sanlúcar” ya en 1297; de hecho, en dicho documento la localidad recibe el nombre de “Sant Lucar de Barrameda” (de acuerdo con la transcripción que manejamos, obra del profesor Manuel Romero Tallafigo, y con los estudios de la XXI duquesa de Medina Sidonia, Dª. Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura).
Siguiendo con la estela ascendente de la cronología de la documentación empleada, hemos visto que existen testimonios anteriores al ofrecido por el Privilegio de Sanlúcar, los cuales confirman que “Sanlúcar” se llamaba ya “Sanlúcar” antes de 1297, como hemos considerado y veremos en esta recapitulación.
 
De este modo, veíamos que este núcleo de población de “Sanlúcar de Barrameda” es mencionado también en la Cantiga 371 de Alfonso X el Sabio, cuya datación pertenece al período del rey Sabio, cuyo reinado se extiende entre 1252 y 1284, esto es, la Cantiga data -al menos- de unas décadas antes de que se produzca la donación a Alonso Pérez de Guzmán (donación que lleva a cabo el nieto de Alfonso X, Fernando IV, hijo a su vez del hijo y heredero forzoso del Sabio, el rey Sancho IV -que desplazó en la heredad a los hijos de su fallecido hermano mayor, los infantes de la Cerda). Como hemos señalado al abordar este tema, en lo relativo a esta Cantiga (número 371, “Tanto vay Sancta Maria”) seguimos la transcripción y el estudio aportado por nuestro colega el historiador sanluqueño Antonio Romero Dorado.
 
La referida Cantiga (una fuente literaria de primer orden) presenta los términos “Barrameda” y “San Luchas”, que hacen una clara alusión a la Sanlúcar de Barrameda de mediados del siglo XIII. Con este testimonio, retrocedemos desde 1297 (fecha del Privilegio Rodado) hasta 1252-1284 (fechas del reinado de Alfonso X, y período de composición -grosso modo- de las Cantigas)
Así, como hemos visto, contamos con dos notabilísimas fuentes de información, que son el Privilegio del Señorío de Sanlúcar y la Cantiga 371 de Alfonso X (que han sido  estudiadas, entre otros investigadores, por la duquesa de Medina Sidonia y Manuel Romero Tallafigo, la primera, y por Antonio Romero Dorado, la segunda), que nos llevan al siglo XIII a la hora de datar el término “Sanlúcar”comonombre de la ciudad.
 
Asimismo, consideraremos la información que otras fuentes de la misma época ofrecen sobre el particular, si bien no aportan datos nuevos, ni modifican estas cronologías. Existen desde referencias proporcionadas por la Historiografía local que mencionan el término “Sant Lucar” para la segunda mitad del siglo XIII (y su conquista por Alfonso X en 1264), hasta las Crónicas castellanas de la época, que reiteran la existencia del nombre de “Sanlúcar” ya en la época de Alfonso X el Sabio…
 
 Y entre las fuentes islámicas, es de mencionar el texto del “Rawd al-Qirtas”, obra que menciona las campañas del emir meriní Abu Yusuf y de su hijo, Abu Yaqub, a finales del siglo XIII, campañas con las que los norteafricanos trataban de contrarrestar la presencia castellana en el ámbito del Bajo Guadalquivir, de la desembocadura del río y de la costa atlántica gaditana como medio para aliviar la presión sobre el Estrecho amén de sembrar inestabilidad en los recién adquiridos territorios castellanos, cuando no de recuperarlos.
Una vez más, “Sanlúcar” (bajo una u otra denominación) ocupa una especial centralidad a finales del siglo XIII, época de Alfonso X, de Abu Yusuf, de Sancho IV, de Abu Yaqub, de Fernando IV, de Alonso Pérez de Guzmán El Bueno, y de la entrada de Sanlúcar en las cronologías cristianas y en la Historia de Castilla.    
 
Pero, como hemos señalado, contamos con una fuente más antigua aún, estudiada por nosotros, que precede a las citadas en unos dos siglos (grosso modo), y que establece una cronología de finales del siglo XI para el término “Sanlúcar”, como nombre de la ciudad, retrotrayendo la datación de este asunto nada más y nada menos que hasta la época almorávide.
 
Se trata de las monedas a las que hicimos referencia en los trabajos anteriores, unas acuñaciones de oro y de plata que amén de dejar sentada la hipótesis de la existencia de una ceca almorávide en la Sanlúcar del siglo XI (como hemos considerado quien esto escribe y don Vicente Rabadán en otro lugar), presentan un testimonio inequívoco del término “Sanlúcar” como nombre de la ciudad ya en la segunda mitad del siglo XI, bajo el reinado del primer emir almorávide, Yusuf ben Tasufin.
 
Por su tipo, estas amonedaciones pertenecen al período comprendido entre 1087 y 1103: a estos años pertenece, pues, la primera noticia conocida hasta el momento presente del nombre de “Sanlúcar” aplicado a la ciudad de “Sanlúcar”. La investigación habrá de dar nuevos frutos: por ahora, se trata de más de 900 años de Historia para el nombre de la ciudad tal cual lo conocemos, aproximadamente unos doscientos años más de lo que conocíamos.


 
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