Cartas al director

José Glez. Parada, Tribunas y colaboraciones

José González Parada.-Desde esta página, que escribo con mucha emoción, quiero agradecer a nuestra alcaldesa, doña Carmen Álvarez, la acertada intención de pintar los pasos de cebra de las avenidas de Bajo de Guía y de Las Piletas, con la intención de que nuestros visitantes, que vienen a Sanlúcar para presenciar nuestras Carreras de Caballos —el 181.º acontecimiento—, vean lo bien adecentada, pintada, podada y limpia que está la ciudad desde que está gobernada solamente con siete concejales, mientras que los restantes dieciocho se encuentran al pairo, o sea, «Los lunes al sol», que es como se está bien.

Los 70.000 habitantes de esta, mi ciudad, estamos siendo muy malagradecidos con nuestras autoridades. Creo que han sido muy pocos los que les han elogiado estos detalles a los actuales gobernantes, que no se han ido de vacaciones, como otros, sin que los pasos de cebra hayan quedado pintados en la totalidad de nuestras calles.

Perdón, perdón. Después de las órdenes dadas a los pintores de nuestro Ayuntamiento para que no quedara ningún paso de cebra, o paso de peatones, sin pintar, no quiero que esto se lo tomen como si yo tuviese algo en su contra, digo de los pintores. Algunos pasos se han quedado sin pintar, quizás porque por allí no existe mucha circulación y no vale la pena gastar ni un gramo de pintura.

Me refiero a los pasos de cebra —solo dos—, cientos, que pasaron de largo sin verlos o no tenían orden de pintarlos.

El uno es el que está en el cruce de las calles Isabel II y Rubiños; el otro está entre las calles San Nicolás y La Bolsa.

Es verdad que aquí el tráfico es escaso y, ¿para qué se va a gastar pintura? Ya los sanluqueños, al llegar a su altura, estamos obligados a parar, mirar y, si no viene ningún vehículo, pasar.

¿Es esta la contraseña? Por aquí, los sanluqueños ya la hemos aprendido.

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