APUNTES DE HISTORIA DCV
Manuel Jesús Parodi.-Acerca de la posible Judería sanluqueña (II)
Señalábamos en las líneas que presentábamos a los lectores de esta cabecera en nuestro texto de la pasada semana que -como es de conocimiento general- el casco histórico de Sanlúcar de Barrameda se vertebra en torno a dos grandes espacios históricos, dos grandes zonas, que cuentan con entidad y con carácter propio; a saber los Barrios Alto y Bajo de la ciudad.
Insistiremos nuevamente en que en el seno nuclear de la zona histórica del Barrio Alto de la localidad se localiza la traza de la villa vieja medieval sanluqueña de época islámica, una trama de calles y plazas (no demasiado extensa para parámetros actuales pero plenamente consistente para su época) que grosso modo se encuentra focalizada en el entorno de la Plaza de la Paz, la Plaza de los Condes de Niebla, la Plaza Manuel Romero Pazos y el contexto inmediato y aledaño (incluyendo tanto a vías urbanas -calles- como a manzanas edificadas) a dichos referidos espacios urbanos de la Sanlúcar de Barrameda actual.
Así, es precisamente en este contexto barrialteño donde se hace vivo el espacio histórico de origen islámico (el “Hisn”, el recinto amurallado) de la vieja Sanlúcar de época medieval islámica (del que presentan su testimonio, por ejemplo, las amonedaciones almorávides que hemos estudiado, abordado y publicado aquí y en otros lugares) así como los restos edilicios conservados en el contexto de dicho marco medieval islámico sanluqueño, caso de las estructuras conservadas en el seno del Palacio Ducal de Medina Sidonia, y caso también del resto de la muralla de tapial de la muy barrialteña calle Escuelas.
Dicho contexto medieval islámico, al que nos estamos refiriendo, se da la mano con el recinto (muy ampliado en relación con el anterior), de la Sanlúcar cristiana, guzmana, que habrá de surgir tras la reconquista alfonsí a partir de los años sesenta del siglo XIII y la posterior concesión por la Corona castellana del señorío de la entonces villa sanluqueña a Alonso Pérez de Guzmán “el Bueno”, concesión materializada en 1297.
Pero queremos ahora seguir tratando acerca de la hipotética histórica Judería de Sanlúcar de Barrameda, un espacio urbano de perdida memoria, que se habría encontrado ubicado en el seno del Barrio Bajo de la localidad, del cual habría sido uno de sus embriones junto al Arrabal de la Ribera ya cristiano, el cual en líneas generales se configura a partir del siglo XV, encontrando carta de naturaleza a finales de dicho siglo de manos del II duque de Medina Sidonia y VII señor de Sanlúcar, D. Enrique II “el Magnífico”; la vieja y olvidada Judería sanluqueña, en cambio, remontaría sus orígenes a mucho tiempo atrás, acaso a la época medieval islámica, y en la misma se encuentra en realidad el embrión primero del Barrio Bajo sanluqueño.
Dicho Barrio Bajo sanluqueño, protagonista en buena medida de nuestro interés en estas líneas, tiene su origen histórico en la conjunción y la unión de los dos ámbitos históricos, señeros, de la localidad, que venimos mencionando: el Arrabal de la Ribera (ya cristiano) y la posible (y precedente) Judería sanluqueña, emplazada la cual a los pies de la Barranca sanluqueña y, naturalmente, extramuros de la antigua cinta de muralla que fuera erigida en su día por la Casa de Guzmán para proteger la vieja villa sanluqueña (hoy, grosso modo, Barrio Alto de la ciudad), un esfuerzo constructivo que acaso habría de prolongarse en esencia durante los siglos XIV y XV.
Es de señalar que se encontraría así mismo extramuros de la cinta de muro del antiguo y precedente “Hisn” islámico: la Judería sanluqueña habría estado fuera del recinto murado tanto de la Sanlúcar guzmana (cristiana) como de su precedente (y más reducido en extensión) núcleo murado medieval islámico, conformando un espacio propio (en lo físico y en lo identitario) a lo largo de la Edad Media sanluqueña.
La Judería (entre la época islámica y los finales del siglo XV) se encontraría en el hipotético rectángulo que se localiza entre la calle Baños y la Barranca sanluqueña, de una parte, y la calle Ganado (en su confluencia con la calle Baños) y el entorno del callejón de la Cigarrera y la iglesia y convento de Madre de Dios, de otra (si bien, como ya apuntábamos en líneas precedentes, los límites por dicha última parte aparecen más difusos).
Dicho rectángulo de la trama urbana sanluqueña aparece en la actualidad colmatado por las construcciones, por edificios y casas, así como por el conjunto de las históricas Caballerizas de los Infantes-Duques de Montpensier (que hoy día albergan las Bodegas de los Infantes de Orléans-Borbón); se hace necesario imaginar que dicho espacio urbano, cuando en el mismo se encontraba acaso la Judería, estaría provisto de calles e incluso quizá de plazas, unas calles de las cuales el actual callejón de La Cigarrera resulta un marco evocador y unas plazas de las que igualmente quizá sea posible encontrar un reflejo en los dos grandes patios de las antes mencionadas Caballerizas de los Montpensier.
Hablábamos en los párrafos precedentes sobre la “Escalerilla de los Perros” y su relación con la Judería, y en la toponimia urbana local encontramos otra referencia que igualmente puede llevarnos aún hoy hasta el espacio del desaparecido “guetto” sanluqueño.
Se trata de la calle Baños, cuyo nombre puede acaso guardar otro hilo de conexión con este pasado remoto y perdido de la trama urbana, y con ello de la Historia, de Sanlúcar de Barrameda.
En este caso particular el nombre de esta histórica vía sanluqueña no debe hacer referencia ni a unos baños romanos (unas termas o “balneum”) ni al patio de las abluciones de una mezquita.
Dicho nombre de “Baños” o “del Baño” puede hacer referencia a una “mikvé”, esto es, el espacio en el que se realizan los baños de purificación que prescribe el judaísmo. Desde el punto de vista de su naturaleza física, se trata de un pequeño aljibe de agua en el que una persona pueda sumergirse por completo; la “mikvé”, además, no puede estar llena con agua estancada, sino que tiene que contar para su uso con agua corriente, a ser posible de manera natural.
De este modo la toponimia urbana (a la que debe sumarse la proximidad al antiguo curso del arroyo San Juan) puede muy bien estar llevándonos aún hoy a los tiempos en los que al pie de la Barranca sanluqueña habría existido una Judería, cuya trama y localización mostramos señalada en verde en la imagen que acompaña este artículo.




