El “apagón” del 3 de abril

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Imagen activaComo se viene anunciando y todos conocemos desde hace meses, un nuevo cambio en el ámbito de las comunicaciones se nos avecina, no es otro que el llamado “apagón” que no eléctrico sino televiso y que de producirse provocará que muchas emisoras a nivel nacional, autonómico y local tengan que desaparecer.

Juan Garran Barea.-Suele ocurrir que hasta que las cosas no suceden, no solemos dar valor ni crédito a muchas de las informaciones que nos llegan y también suele ocurrir que en la gran mayoría de las ocasiones, la sociedad reacciona tarde y mal a los acontecimientos. 
Para una gran mayoría de ciudadanos este “apagón de las televisiones en analógico”, pues como casi les sonase a chino y es por eso mismo por lo que creo que en ocasiones una reflexión en voz alta puede hacer a muchos elevar la voz ante situaciones que, al menos quien escribe, no desearía que ocurriese en su ciudad.

La ventaja de formar parte de un grupo de personas que, desde el respeto mutuo a las distintas formas de pensar de cada individuo, comparten, debaten, consensuan o simplemente discrepan de sus posicionamientos desde la más absoluta libertad, me permite plantear con total claridad este asunto.

La indiscutible necesidad de que la concesión de la frecuencia y también distribución de la señal y emisión de la nueva TDT de la Costa Noroeste, tenga que plantearse por los responsables políticos de nuestra ciudad y de los otros tres municipios afectados, entiéndase Chipiona, Rota y Trebujena, puede, aunque no toda seguridad, crear un conflicto de intereses entre las ciudades vecinas.

El derecho a la información de lo nuestro, dentro de un mundo tan globalizado como es también el de los medios de comunicación, debe hacernos reclamar lo que por derecho nos corresponde.

Sanlúcar, porque así le pertenece, debe ser la ciudad que ostente la ubicación geográfica y distribución de la señal de una emisora de televisión cuyo fin debe ser educar, informar y promover acciones encaminadas a unir a los ciudadanos de todos y cada uno de los rincones de los cuatro municipios implicados.

Y no es ya una mera cuestión aritmética resultante de la proporcionalidad en cuanto al número de habitantes, que también, sino por cuestiones más obvias e incontestables, ¿alguien ha olvidado que la ciudad de la Manzanilla fue la prestigiosa capital de nuestra provincia?

Sanlúcar debe recobrar su papel en la historia, debe recuperar el prestigio y el renombre de antaño y debe, como capital de la comarca de la Costa Noroeste, abanderar y liderar proyectos y servicios que beneficien al conjunto de las ciudades de su entorno.

Ahora le toca el turno a la televisión, pero no será el último episodio de un importante número de servicios de interés general que nuestra ciudad debe plantearse recuperar para que los ciudadanos, las empresas y las administraciones vuelvan a valorar el papel de Sanlúcar en el contexto de la nueva sociedad que estamos creando en un entorno mucho más amplio de territorio que el meramente local.

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