Respuesta El café de la Duquesita

Laboral
En primer lugar y como máximo responsable de la Fundación Casa de Medina Sidonia quisiera pedir disculpas al señor Fernández y a los que le acompañaron el sábado pasado en la visita a nuestra cafetería (ver artículo referente)
Liliane Mª Dahlman.-Tiene  toda la razón al afirmar que sintió vergüenza ante sus amigos, yo también la siento, por la falta de educación de una de nuestras empleadas al dirigirse a ustedes con el usual tuteo, tan inaceptable como frecuente en muchos de los establecimientos de nuestra ciudad, de los que hoy también, y por desgracia formamos parte.
También le pido disculpas por no haberle sido recogida en forma debida la mesa y haberles pedido esta empleada que le “echaran una mano”, a la hora de distribuir la consumición. Desde luego todo ello es muy lamentable y dice muy poco de quien le atendió.

Es cierto que padecemos una falta de profesionalidad generalizada en muchas de las profesiones,  que en nuestro caso siempre hemos intentado corregir contratando curso de formación y que, en teoría, debían de haber servido para que la señorita que le atendió guardase la compostura y modales que en un lugar como el nuestro se exige a todos nuestros empleados, pero difiero de usted cuando nos acusa de acogernos al modelo chino de contratación, todo lo contrario, aquí siempre se ha invertido en mejorar la calidad de nuestros profesionales en todos los sentidos, y puedo probarlo de forma documentada y con los recibos correspondientes.
 
También difiero de usted cuando dice que nuestros precios son superiores a cualquier otro lugar de Sanlúcar, y para no entrar en detalle sugiero a quien lo desee que mire nuestra lista de precios que da fe de lo que digo.
 
Personalmente me siento dolida por lo ocurrido, ya que los que estamos al frente de la obra de nuestra querida Luisa Isabel, tenemos el deber de continuar no sólo su labor material, también seguir con lo que fue su hospitalidad y su modelo de gestión, en el cual siempre primó el buen gusto y la educación. Si en esta ocasión hemos fallado, créame, a mí es a la que más le puede afectar, por lo que le ruego que acepte nuevamente mis disculpas y me permita invitarle a tomar un café con sus amigos en la cafetería de la “duquesita”, de la que tan orgullosa se sentía, pues era una forma de abrir este patrimonio al conocimiento de la ciudadanía. Le aseguro que esta vez la persona que le atienda hará bien su trabajo.
 
También le agradecería a usted, o a cualquiera que frecuente esta Institución, que si algo no le parece correcto o adecuado por parte de nuestro personal, que se ponga en contacto conmigo enseguida, es la mejor forma de mejorar nuestros servicios y prevenir errores futuros.
Liliane Mª Dahlmann
Presidenta Fundación Casa de Medina Sidonia
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