Bunny

Laboral
“Puedo decir con orgullo que el Bunny fue la primera pizzería-hamburguesería que abrió en Sanlúcar”
 José Antonio Ramírez Harana es conocido por todos por ser el dueño desde hace casi treinta años del famoso Bunny. A sus 58 años de edad, José Antonio ha visto pasar por las puertas de su local a tres generaciones de sanluqueños que han visto en sus platos la exquisitez y el buen gusto por la comida americana. Además de ser el artífice del primer restaurante de este tipo en nuestra ciudad, José Antonio es también conocido por ser el bajista musical de muchos grupos de rock y jazz en Sanlúcar.
 
Si quiere degustar sus platos puede encontrarlo en la Calle Bolsa13 o llamando a su servicio a domicilio en el teléfono 956368640
 
 -¿Cuándo comenzó la historia de El Bunny?
Abrí El Bunny el 4 de Junio de 1984, hace 27 años. La obra del local la hice casi a mano y después de muchísimo esfuerzo pude abrirlo ese día. Al principio, me costó mucho ponerlo en marcha porque todo el mundo pensaba que era una locura abrir un local de este tipo, ya que por aquel tiempo no existía ningún establecimiento de estas características. Puedo decir con orgullo que el Bunny fue la primera pizzería-hamburguesería que abrió en Sanlúcar y afortunadamente fue todo un éxito desde el primer momento. Hoy en día puedo afirmar que es toda una institución en Sanlúcar. 
 
– ¿Cómo comenzó el trabajo?
El primer año cuando abrí estuvo dedicado exclusivamente a las hamburguesas y sándwiches. A los diez meses de estar abierto aprendí en Rota a hacer las pizzas y empecé a venderlas. En Rota era uno de lo pocos sitios donde había pizzerías debido a la demanda de la BaseAmericana.Al cabo de los años hice un curso en una Academia Italiana y me perfeccioné en el tema de la pizza, por lo que hoy por hoy me enorgullezco de que la calidad de la masa y por tanto de la pizza sea una de las mejores que hay en Sanlúcar. Lo digo así de claro, y es la verdad. 
 
– Después de veintisiete años, podríamos decir que por El Bunny han pasado tres generaciones de Sanluqueños. ¿Nos podría contar algo sobre esto?
Pasa una cosa curiosa. Ahora ves llegar a los padres con los hijos para venir a comer aquí e incluso padres que están viviendo fuera con una ilusión tremenda de traer a sus hijos al Bunny. Para ellos fue un sitio emblemático y la novedad total de los años ochenta. Lógicamente guardan este recuerdo con mucho cariño y quieren mostrárselo a sus hijos. El cambio ha sido en estos casi treinta años bastante importante. Recuerdo que los domingos por la mañana era un espectáculo que incluso mucha gente se acercaba a ver, porque nosotros abríamos a la una de la tarde y había cientos de niños haciendo cola desde las once. Tal era la situación que incluso vino una vez Canal Sur a grabar esta anécdota porque era divertidísimo verlo. Los niños se peleaban por coger mesa, por pedir en barra. En definitiva por ser los primeros. Incluso cuando vino Canal Sur, tiraron al cámara cuando los niños empezaron a correr para coger las mesas.
 
-¿Qué tal lleva la competencia?
– Sinceramente opino que la competencia siempre es buena porque te obliga forzosamente a mejorar continuamente, porque sino te comen. Es más, si los locales están juntos, mejor que mejor, porque así generas una zona de ambiente, y unos locales se benefician de otros y viceversa. A mí me ocurre con los locales cercanos al Bunny. Lógicamente la competencia en épocas malas sí se nota porque económicamente los ciudadanos de Sanlúcar no son ricos y ese pastel se reparte. En época de crisis se nota, es lógico. El tirón fuerte que había en aquella época evidentemente no lo hay en al actualidad. 
 
– El sabor de las hamburguesas de El Bunny es muy característico, sólo lo encuentras aquí. ¿Nos podría descubrir su secreto?
-Tengo cinco tipos de carne. Lo que es la Bunny, (conocida por todos), es la misma que la de hace 27 años. Es una carne de una empresa que localicé en su momento y que viene de Galicia. Desde entonces mi suministro de este tipo de carne viene de esta fábrica y nunca he querido cambiarla porque es todo un símbolo. Todos los tipos de carne de hamburguesa son de ternera. Lo que pasa que la Bunnyademás de ser de carne de ternera cien por cien se diferencia porque está aliñada. Los demás tipos de carne son de importación, algunas son francesas, de Dinamarca, de Irlanda. Todas se diferencian por la calidad de la carne. Es carne picada y no lleva condimentos ni sal. 
 
– A lo largo del tiempo ha ido usted introduciendo otro tipo de menús. ¿A qué es debido?
 – Por necesidad e inquietudes mías. No es por vanagloriarme, pero fui el primero en incluir todo tipo de comidas, como pueden ser la comida mexicana, la carne a la parrilla, las pizzas o las hamburguesas. Estoy muy orgulloso de ello. Además, desde que empecé con las hamburguesas y las patatas, que por cierto las patatas son las mismas que con las que comencé en los años 80, siempre me ha gustado seguir innovando pero sin que El Bunny pierda su identidad. De hecho, quiero con el tiempo, convertirlo en un restaurante de corte americano manteniendo todas las características que nos diferencian.
 
-Es usted un gran aficionado a la música, de hecho, lo hemos podido ver tocando con algunos grupos sanluqueños. ¿Podría contarnos su experiencia?
-Tengo una gran vocación musical desde pequeño. Es mi leitmotiv. Es lo que más me satisface, además de la pintura. Como dije antes, soy una persona muy inquieta en ese sentido y no puedo estar parado en ningún momento. Mi mente no lo permite. El Bunny desde mucho tiempo me ha servido como forma de creación, por ponerte un ejemplo.
 
– En este sentido, ¿es el Bunny su gran obra de arte?
(Entre risas). Quizás sea a la inversa. Creo que el Bunny me ha convertido a mí en su gran obra de arte. Me siento muy orgulloso del Bunny, me ha dado muchos quebraderos de cabeza, pero es una lucha permanente que ha dado muy buenos frutos tanto profesional como personalmente. 
 
– ¿Y cómo comenzó usted en la música?
– Es mi gran hobby desde que era una chavalito. En mi época, no había muchas opciones para divertirse y lo que teníamos como mejor opción era la música. Tuvimos la suerte de que gracias a que conocíamos gente en la Basede Rota, podíamos conseguir música que difícilmente llegaba a España o tardaba mucho en hacerlo. Pasamos mis amigos y yo de oír música a ir a conciertos, y de ir a conciertos a pensar que porqué no podríamos tocar en aquellos grupos. A mí siempre me gustó el bajo, lo tocaba y lo sigo tocando. Todos los de mi generación siguen siendo fanáticos de la buena música, del tipo de rock y Jazz.
 
– ¿Podría enumerar algunos de los grupos con los que ha tocado?
– Actualmente estoy tocando con un grupo que se llama Eclipsed, que hacen tributo a Pink Floyd, un grupo mítico en todos los sentidos. Fueron los autores del movimiento del Rock Sinfónico y aparte para mí es una de las mejores bandas. Por otro lado, he estado muchos años tocando con Javier Gallardo, que es un guitarrista extraordinario en Boniato Blues Band y también he repetido experiencia con este guitarrista en su grupo llamado Javier Gallardo Jazz Quartet. Anteriormente en la época del rock andaluz, toqué con Mantra, un grupo de gran éxito. Durante una serie de años me dediqué a tocar como músico de acompañamiento en el mundo del Flamenco, con grupos como Los Marismeños, Chiquetete, Los Romeros de la Pueblay Los Doñana, entre otros. Me contrataban por temporadas y trabajaba con ellos el verano entero. 
 
-¿Cómo compaginas la música con el trabajo en El Bunny?
– Con muchísimo sacrificio porque la mayoría de las veces que tengo que tocar o me cuesta el dinero porque tengo que poner a alguien que me sustituya o tengo que ir corriendo para todos sitios. Lo hago y lo seguiré haciendo porque para mí es una de las cosas más importantes de mi vida.
 
-También eres aficionado a la pintura..
– Para mí es también muy importante, lo que pasa es que es algo más mental. Tienes que estar más centrado y más en tu intimidad. Mi forma de vida no me permite dedicarme mucho a este arte, pero a trancas y barrancas, cada vez que puedo me pongo a pintar, sobre todo en acuarela.

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