La Trastienda. Mitos de la Guerra Civil española

Enrique Romero Vilaseco, Opinión, Sin categoría

Enrique Romero Vilaseco.- En la guerra civil española sólo fusilaron a Lorca, nadie más fue asesinado durante todo el tiempo que duró el conflicto. Los fusilamientos siguientes realizado por el Frente Popular republicano de intelectuales  no existieron:  

 Autores Teatrales:

 Luis Carpio Moraga, Baeza (Jaén), asesinado en agosto de 1936. Honorio Maura Gamazo (Madrid) asesinado en Fuenterrabía a los 50 años, de un tiro en la nuca, el 4 de septiembre de 1936. Pedro Muñoz Seca, portuense, asesinado el 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama.

Poetas:

José María Hinojosa nacido en Campillos (Málaga. Francisco Vega Ceide.

Catedráticos:

 Francisco Beceña González, asesinado en Sama de Langreo  en agosto de 1936.

Músico:

Manuel Font de Anta, sevillano, asesinado en Madrid en 1936.

Políticos y politólogos:

 Rafael Salazar Alonso, asesinado en la cárcel modelo de Madrid el 23 de septiembre de 1936. Ramiro de Maeztu Whitney asesinado en Aravaca. José Albiñana Sanz, medico y abogado, asesinado en Madrid el 22 de agosto de 1936. Melquíades Álvarez González-Posada asesinado en Madrid a pesar de ser uno de los que trajeron la  Segunda República. Ramiro Ledesma Ramos asesinado el 29 de octubre de 1936, en Madrid. José Canalejas Fernández, asesinado en Madrid en septiembre de 1936. Francisco Javier Jiménez de la Puente, asesinado el 23 de agosto de 1936. José Martínez  Velasco, asesinado el 22 de agosto de 1936. Leopoldo Matos Massieu.

Ensayistas:

 Víctor Pradera,  Manuel Bueno Bengoechea,  Álvaro López Núñez, Jesús Requejo San Román, Emilio Ruiz Muñoz, José Canalejas Fernández, Luis Huidoro Laplana, Francisco Valdés Nicolau.

Historiadores:

 Julián Zarco Cuevas, bibliotecario del Monasterio del Escorial. Lorenzo Lafuente Vanrell, asesinado en noviembre de 1936. José Polo Benito asesinado en Toledo el día 20 de julio de 1936. Zacarías García Villalda, asesinado en Madrid el 1 de octubre de 1936. Ramón de Vilanova de Roselló Donato, asesinado el 4 de agosto de 1936.

Otros intelectuales que también fueron asesinados:

Pedro Poveda Castroverde, Antonio Torrró Sansalvador, Rufino Blanco Sánchez, Joaquín Font y Fargas, todos ellos pedagogos. Manuel Delgado Barreto, José San Germa Ocaña, Joaquín Adán, Enrique Estévez Ortega, Luis Carlos Viada Llunch, Juan de Olazábal Remey, Estanilao Rico Ariza, Francisco de Paula Ureña Navas, Santiago Vinardell Palau, todos ellos periodistas. José Manuel Aizpurúa Azqueta, arquitecto, Mateo Mille García de los Reyes, marino; Andrés Manuel Calzada Echevarría, arquitecto y escritor; Manuel González- Quevedo Montfort; Jesús Cánovas del Castillo  y Vallejo, estos dos últimos técnicos.

            La lista podría seguir con fotógrafos, teólogos…, pero creo que es una buena muestra de cuantos intelectuales fueron fusilados por el bando rojo. Todos ellos condenados al ostracismo, porque si algo sabe hacer la izquierda es llevar la propaganda y la creación de mitos.

            Se suele decir hasta la extenuación, que la historia la escriben los vencedores, ya que sobre los vencidos recaen el olvido y el ostracismo. Sin embargo, la guerra civil española es la excepción, pues sobre ella se ha escrito miles de libros y cuya narración dominante, tanto en España como en el extranjero, simpatiza más con los del bando derrotado, que con el bando vencedor. Ese dominio aplastante lo podemos comprobar en el cine, pues en democracia la totalidad de películas españolas que se han llevado a la gran pantalla con el tema de la guerra civil, tienen como denominador común: bando malo y fascista el Nacional; bueno y demócrata el Rojo. En cambio, durante los 40 años de franquismo apenas se filmaron una docena de película que ensalzara al bando ganador. Aquellas pocas películas fueron filmadas en los primeros años de la postguerra y pronto pasaron a la historia y al olvido. En cambio, durante la democracia no hay año que no surja una nueva película sobre la guerra civil que no tenga un sesgo completamente partidista a favor del bando perdedor. Cintas donde los “nacionales son tratados como crueles, feos, estúpidos y antipáticos defendiendo la opresión frente a unos republicanos bondadosos, guapos, inteligentes y generosos luchando por la libertad” (Jesús Laínz, de su libro La gran venganza).

                         Hay muchos mitos que la izquierda ha creado en referencia a lo que fue la guerra civil española que hay que derribar, pues no se ajusta a la verdad histórica o a esa memoria democrática que la izquierda nos está imponiendo desde que el infame ZP, por un odio enfermizo por la muerte de su traidor abuelo, llevó al Congreso de los Diputados y la izquierda aprobara, con la absoluta abdicación del PP acomplejado que nunca dio la batalla cultural. De aquellos polvos vienen estos lodos con la nueva Ley de Memoria Democrática que no es otra cosa que una dictadura marxista soviética, por la que el disidente de la versión oficial que la izquierda está implantando, puede terminar con los huesos en la cárcel.

                           En el próximo artículo escribiré sobre el mito de la muerte de Federico García Lorca.

                                           

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