LA PARADOJA DEL COCODRILO

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Fernando Cabral.-La paradoja del cocodrilo es un enigma autorreferencial que involucra una contradicción lógica basada en las promesas y predicciones. Un cocodrilo que vive en el Nilo atrapa a un niño. La madre del chico le suplica que se lo devuelva. El cocodrilo le dice a la madre: «Si adivinas correctamente lo que haré con él, te lo devolveré. De otra forma, si no predices su destino correctamente, me lo comeré». La contradicción surge cuando la madre predice que el cocodrilo no devolverá al niño. Si el cocodrilo no lo devuelve, la predicción es correcta, pero según su propia promesa, debería devolverlo. En cambio, si el cocodrilo lo devuelve, la predicción es incorrecta, lo que va en contra de la regla establecida por la promesa. En ambos casos, el cocodrilo se ve forzado a violar su propia promesa. La paradoja del cocodrilo sirve pensar en las promesas, compromisos y las contradicciones que pueden surgir en el mundo político. En estos casos, la paradoja del cocodrilo se manifiesta cuando el cumplimiento de una norma o promesa depende de una condición que, al realizarse, anula la legitimidad del propio sistema. En el contexto político esta lógica se puede observar en varios escenarios de gobernanza y estrategia electoral: 1. La «Trampa de la Promesa». Ocurre cuando un político basa su victoria en una promesa que solo puede cumplir si el sistema se mantiene igual, pero cuya implementación destruiría ese mismo sistema. Ejemplo: Un candidato que promete «destruir la casta política» para salvar la democracia. Si gana y utiliza el poder democrático para desmantelar las instituciones (cumpliendo su palabra), destruye la base legal que lo hizo presidente. Si respeta las instituciones, rompe su promesa electoral. 2. El Dilema del Control y la Oposición. El uso de la paradoja se pone de manifiesto en el enfrentamiento entre gobiernos y bloques de oposición. Ejemplo: Una oposición afirma: «El Gobierno nunca dialogará con nosotros». Si el Gobierno dialoga, la oposición falla en su predicción, pero logra el diálogo (invalidando su crítica central). Si el Gobierno no dialoga, la oposición acierta, lo que refuerza su posición pero mantiene el bloqueo político. Esto genera una brecha de racionalidad donde ninguna de las partes puede actuar sin contradecir su propia estrategia de comunicación. 3. La Paradoja de la Estabilidad. En situaciones de crisis, los líderes políticos a menudo se enfrentan a un dilema autorreferencial: Para garantizar la paz (o estabilidad económica y social), debe actuar con fuerza o contundencia. Sin embargo, el acto de usar la fuerza rompe la condición de «paz» que se pretendía proteger. 4. Populismo. En política, a veces, los líderes establecen reglas de juego que saben que son imposibles de cumplir para sus oponentes. Al igual que el cocodrilo, el político se presenta como un «árbitro justo» que pone condiciones que él mismo controla, asegurándose de que, sin importar lo que el ciudadano elija o «adivine», el resultado final siempre dependa de la voluntad del líder y no de la lógica del trato original. En resumen, la paradoja del cocodrilo aplicada a la política muestra cómo los políticos pueden quedar atrapados en un ciclo de promesas incumplidas, compromisos ambiguos y justificaciones que no necesariamente satisfacen las expectativas de la ciudadanía. Es un recordatorio de que las decisiones políticas pueden ser complicadas, contradictorias y, a menudo, no tan claras como parecen. No es dificil observar, sea el ambito que sea, que actores políticos se encuentran inmerso en la paradoja del cocodrilo, ni tampoco los que pretenden salir del bucle de sus contradicciones mediante la huida hacia adelante que supone ahondar más en sus incoherencias, incongruencias, desatinos, absurdo, despropósito y hasta necedad. (El audio subtitulado de este artículo se publicará también en el canal de YouTube: https://youtube.com/@anoidto)

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