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Una grata sorpresa del Ayuntamiento

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Imagen activaY todo esto hay que agradecérselo fundamentalmente a los trabajadores del Ayuntamiento de Sanlúcar. Creo que con proyectos como estos se dignifica al empleado público, tantas veces denostado

Fernando Hernández Bernal. Ha sido una grata sorpresa abrir la pagina Web del Ayuntamiento y ver que por fin se vislumbra un Ayuntamiento más accesible y  cercano al ciudadano, con la posibilidad de hacer gestiones las 24 horas, 365 días al año, a través del  proyecto “Sanlúcar Tramit@”, con lo que se obtendrá: una mayor rapidez y eficacia en la atención de las demandas de los ciudadanos, más canales de acceso a la información, mejora de la imagen del Ayuntamiento, igualdad de acceso a los servicios, participar más activamente en el proceso administrativo, ser escuchado en quejas y sugerencias, eliminación de los desplazamientos inútiles, etc. En definitiva generar más posibilidades a los ciudadanos de accesibilidad, información y servicio.

Y todo esto hay que agradecérselo fundamentalmente a los trabajadores del Ayuntamiento de Sanlúcar. Creo que con proyectos como estos se dignifica al empleado público, tantas veces denostado. La figura del empleado público nunca ha gozado de buena prensa. Pero la transformación de la sociedad, a la que la administración no ha podido escapar, y donde se ha pasado de un estado autoritario y burocrático del franquismo y que consideraban a los ciudadanos como meros súbditos, hemos pasado a un modelo democrático donde los empleados públicos desempeñan su función por encargo de los ciudadanos, que son en ultima instancia sus empleadores, y esto, tanto unos como otros, son cada día más conscientes.

El desarrollo económico y cultural de la sociedad actual ha hecho que los empleados públicos gocen de una preparación profesional muy superior a épocas pasadas, como ocurre en el conjunto de la población trabajadora. Pero sin embargo, todavía la opinión pública sigue percibiendo al empleado público como paradigma de lo ineficaz y anticuado. Esta visión es injusta y contraproducente para el perfeccionamiento del Estado democrático y en el buen servicio de este al ciudadano.

El empleado público es un trabajador igual que cualquier otro del sector privado, el resultado de su trabajo – prestar servicios al ciudadano- está sujeto a las mismas vicisitudes que cualquier otra institución privada: la capacidad de quien los dirige, la inversión en tecnología, la cualificación y la motivación de los recursos humanos, etc. La opinión pública no se pregunta que responsabilidad tienen los trabajadores del sector privado en la marcha de sus empresas, pero si categorizar que los empleados públicos no cumplen correctamente sus funciones, por que quizás no se preguntan si tiene los  medios y recursos necesarios para hacer su trabajo dignamente.

Podemos preguntarnos: “a que se debe la diferencia de eficacia en una administración”, y la respuesta es sencilla, y es la misma que en el sector privado: la eficacia depende en lo fundamental en la dirección que esta tenga y de los recursos disponibles. En los ayuntamientos donde existe una buena organización y están dirigidos por personas (políticos) medianamente razonables y preparadas, que no se dediquen a divagar y son valientes,  el servicio a los ciudadanos puede ser tan bueno como el que las entidades privadas pueden ofrecer.

El Ayuntamiento de Sanlúcar, sin animo de afirmar que sea el no va más, ha venido mejorando en los últimos años su organización, si bien es cierto que un 99% bajo la presión sostenida del personal. Y esta claro, que los artífices de esta mejora en el servicio a los ciudadanos son los empleados públicos de este Ayuntamiento. Quizás en estos dos últimos años ha existido una apreciable inversión en medios informáticos – subvenciones y ayudas tramitadas a otras administraciones- pero el diseño, la simplificación del proceso documental, el manejo y el mantenimiento diario de estos instrumentos lo ha manejado el personal del Ayuntamiento.

Si se desea mantener y mejorar los servicios del Ayuntamiento es indispensable dotarlos de los recursos técnicos y humanos apropiados, formándolos día a día y contando con el apoyo incondicional de los políticos a largo plazo. La mejora de la prestación de los servicios del Ayuntamiento a los ciudadanos no son cada cuatro años, debe ser un compromiso político, de ciudad,  de todos los partidos, gobierne quien gobierne.  Si un equipo de gobierno, que representa a la sociedad, lo desea realmente, se puede conseguir entre todos articular un Ayuntamiento más eficaz y adaptado a los tiempos, para dar un mejor servicio a los ciudadanos, los empleados públicos como lo demuestran día a día, son los primeros interesados en que esto se produzca.

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