Sin complejos

Varios
Sector Servicios, sin complejos
José Antonio Bustamante.-Una  vez, durante un viaje a Francia, pregunté en un hotel parisino a un camarero jovencito que nos estaba atendiendo, por la situación laboral de aquél país y sobre sus aspiraciones profesionales. El chaval, tranquilo, sin ningún tipo de complejo y orgulloso contestó que estaba muy contento con su trabajo y que aspiraba a aprender todos los días mejor su oficio para así poder convertirse en “el mejor camarero del hotel”. Esa respuesta, tan simple, sincera y profunda a la vez nos dejó perplejos y, una vez solos, comentamos que lo normal en España hubiera sido despotricar sobre tu trabajo, sobre tu jefe y dejar claro que ese tipo de empleo era algo pasajero mientras encontrabas algo mejor o mientras montabas tu propia empresa.

 
En estos momentos, en los que tanto se habla de que España (y con mayor fuerza sus costas) se puede convertir en una gigantesca empresa de servicios, me acuerdo mucho de lo que dijo aquél chaval. No debe verse como algo peyorativo, sino afrontarlo con honradez y profesionalidad e intentar ser los mejores, diferenciarnos del resto por estar un pasito por encima y por delante de ellos.
 
Para eso haría falta que la iniciativa privada apueste definitivamente por ese sector, pero sobre todo que la administraciones públicas no se arruguen ante el desafío y coja el toro por los cuernos. El trabajo que desde la Delegación de Turismo, con el independiente Antonio Reyes al frente, se está desarrollando me parece muy bueno (la presencia en Ferias Internacionales se debe ver como inversión, no como gasto) y seguro que dará sus frutos en muy poquito tiempo, pero igual de importante que atraer al turista es hacer que, una vez aquí, se sientan cómodos y que se vayan sin tener dudas sobre si volver o no.
 
La primera impresión es muy importante, por lo que tener la principal vía de entrada a la ciudad en obras durante el verano es un fallo imperdonable. Así mismo el estado de algunas playas (principal atractivo para el turista) ha sido realmente lamentable. Es ahí donde las demás Delegaciones implicadas deberían redoblar esfuerzos para conseguir que nuestro rincón privilegiado se ponga a la cabeza del pelotón. De igual forma se podrían poner en marcha cursos de formación orientados hacia ese sector específico (idiomas, gastronomía local, enología, guías turísticos, etc.). No es necesario que, como ocurre en Puerto Banús, directamente te hablen en inglés cuando entres en un bar, aunque seas del pueblo, pero sí que se tengan unos conocimientos básicos y específicos de nuestro trabajo en otros idiomas. Olvidemos el tan manido “si cuando yo voy a Inglaterra tengo que hablar inglés, ellos aquí que hablen español”.  Esa mentalidad no lleva a nada. Con estas cosas, y con otras como controlar el ruido, el espacio público ocupado por terrazas o aumentando las plazas de aparcamiento, gran parte del camino estará andado.
 
Contando, como contamos en las provincias de Cádiz y Huelva, con las mejores playas de Andalucía es incomprensible que estemos a años luz de la Costa del Sol en cuanto a turismo se refiere. Pero claro, allí comprendieron hace bastante tiempo que la higiene, los servicios, la infraestructura y la hostelería enfocada al turismo iban a dar resultados en forma de masas de turistas e inversiones. Estamos aun a tiempo de darnos cuenta que el mapa nos deparó un sitio preferencial y que debemos aprovechar esa circunstancia para situarnos como cabeza de cartel, ya que de no hacerlo así es cuando nos convertiremos ya no en “servicios”, sino en servicio del servicio.
 
Si además de convertirnos en referente en cuanto a turismo, añadimos a esto nuestras bodegas, nuestra industria agroalimentaria, nuestra pesca o nuestra rica oferta cultural e histórica creo que el futuro, dentro de lo oscuro que se presagia para todos, nos puede deparar mucho y bueno. Tenemos potencial para hacerlo. Hagámoslo bien. Convirtámonos en los mejores.

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