Segunda jornada de la marcha obrera
Se puede estar de acuerdo o no con el dirigente del SAT y diputado autonómico andaluz, Juan Manuel Sánchez Gordillo. Más allá de algunas de sus apelaciones actuales (cuando cambie la correlación de fuerzas será otro cantar), forma parte de nuestra clase social, es uno de los nuestros. Estamos ante un personaje honesto, humilde y muy listo que sabe utilizar las circunstancias actuales, usando un discurso, a la vez sencillo e incendiario que llega, de inmediato, al pueblo llano. Sánchez Gordillo apela a la unidad de toda la izquierda para alcanzar los objetivos, confrontando así ese otro discurso de cierta “intelectualidad” que rezuma pesimismo y culpa a la gente de apatía. Hora es ya de que se enteren, de que la gente no es culpable de nada, sino víctima de la situación. Desterrar ese mensaje forma parte del que comienza a ser, un éxito estratégico del SAT. Por eso el régimen le teme.
Hoy, el SAT de Sánchez Gordillo y Diego Cañamero ha colapsado el tráfico rodado en Cádiz, pero también el sentimiento derrotista del “no hay nada que hacer”.

