Normal, lógico, esperado y adecuado.
Personalmente, cuando escuché al nº 1 de IU en el Círculo de Artesanos el pasado 26 de mayo, me pareció (aunque intentara aparentar todo lo contrario) con unas ganas desmedidas de formar parte del Gobierno Municipal. Sé perfectamente que dijo lo opuesto (cosa lógica, por otro lado) pero esa forma de reiterar una y otra vez lo “duro” que iban a ser en la oposición me pareció una simple forma de decirle a la alcaldesa que era mejor tenerles de su lado que en frente. No coló.
Algo parecido ha pasado con esa formación a nivel nacional. Hemos pasado de poder leer “El coordinador federal de IU, Cayo Lara, afirmó ayer que «no habrá ningún voto» de su formación política que posibilite, «ni por acción ni por abstención», la presencia en las instituciones de un alcalde o presidente de comunidad autónoma del PP, tras las elecciones municipales y autonómicas. Lara reiteró que IU «va a parar a la derecha política y a las políticas de derechas»”, a leer esto siguiente: ”Casi 30 Ayuntamientos de Andalucía y Extremadura pueden pasar a manos del PP gracias al entendimiento con IU, que en la mayoría de los casos prefiere abstenerse y dejar paso a los populares antes que permitir gobernar”.
¿Qué pasó con ese “ni por acción ni por abstención”?
Aquí, como dije antes, no coló. Se apostó por la única forma de conseguir estabilidad: un gobierno sólido y duradero.
Ahora toca trabajar por y para Sanlúcar y, sobre todo, dejar trabajar.
