Nacionalismo excluyente
El Bloque se manifiesta contrario a la exaltación de personajes históricos que hayan intervenido en masacres.
El Bloque de Progreso manifiesta su contrariedad por la estatua que se ha erigido en honor de Francisco Pizarro. Apoyamos todos los actos a favor de la conmemoración del quinto centenario de la primera circunnavegación. Pero se le está dando un tono excesivamente militarista y de exaltación del nacionalismo españolista más excluyente y rancio.
Si mezclamos estos elementos con la proliferación de inusuales procesiones religiosas tenemos en nuestra Sanlúcar la recuperación del tono del nacionalcatolicismo propio de los años cuarenta del siglo pasado. Resulta chocante, precisamente, cuando el equipo de gobierno del Ayuntamiento es del PSOE.
Quizá lo que pasa en Sanlúcar es que el Ayuntamiento no tiene dinero para nada; nos parece bien que ahorre al máximo. Como consecuencia de ello parece que han dejado todo esto del V Centenario de Elcano a empresas privadas, a empresarios particulares, a asociaciones… cuyas actitudes sociológicas sí pueden ser claramente derechistas.
A CISanlúcar y a Juan Marín eso posiblemente no le disguste. Esperamos que para los próximos años hasta el 2019 el PSOE tome nota de lo que nosotros consideramos un error cometido. La búsqueda de participantes privados en eventos públicos es lógica; pero debe ser el Ayuntamiento el que tome las riendas de servicios públicos (como es la cultura) y de la imagen que la ciudad quiera transmitir al exterior.
Francisco Pizarro pertenece a nuestro pasado por lo que su vida y obras pueden y deben ser estudiadas. Pero cosa diferente es honrarlo. Su trayectoria está ligada a la conquista; la estatua inaugurada así lo representa. La vuelta al mundo de Elcano y Magallanes debe enfocarse como un encuentro entre culturas y no como una oportunidad para el expolio. Esto sería así en cualquier momento, pero hoy tenemos el agravante de que trabajan en nuestro país muchos peruanos, ecuatorianos y bolivianos que pueden sentirse insultados por la erección de esta estatua.
Además, la vinculación de Francisco Pizarro con Sanlúcar fue mínima, puesto que tan sólo partió de Sanlúcar, como tantos otros soldados, en 1502. Se podía haber elegido a cualquier otro personaje. Los monumentos conmemorativos que se planteen deben tener un carácter conciliador entre las culturas hispánica e indígena americana, dentro de una línea intercultural, de enriquecimiento mutuo y de superación de las viejas y falsas mitificaciones.
Debemos adoptar una actitud conciliadora, evitando la idealización de la conquista. Con ello intentaremos suavizar los posibles sentimientos ambivalentes de amor-odio que puedan existir en la población hispanoamericana, en algunas de cuyas naciones existe una población de mayoría mestiza. Hay que buscar lo que nos une y no lo que nos separa. En la conmemoración de hechos históricos deben primar criterios de progreso, racionalidad y contemporaneidad.
Esculpir la esfinge de Pizarro no ayuda nada a la conciliación de los pueblos. Es preferible una visión superadora y que se contemplen en piedra a españoles, indios, mestizos, negros; aquello que mejoró con el encuentro de dos civilizaciones, apoyada en un ciclo de conferencias ofrecidas por especialistas con distintas visiones, tanto de españoles como de hispanoamericanos e incluso mesas redondas con diplomáticos.
