Mentira demagogia y poca vergüenza
El secretario local del PA, Antonio Prats, en rueda en la mañana de ayer, vuelve a mostrar su disconformidad y perplejidad por la valoración que Fernando Verdún hace sobre su inhabilitación política y la sentencia por la que se condena al andalucista.
Según Prats la lectura de la sentencia lo condenaba a un año de inhabilitación pero que en ella no dice que " ningún delincuente se puede sentar en el banquillo del ayuntamiento" por lo que el andalucista creía que estas afirmaciones del Sr. Verdún obedecen más a una necesidad de justificar su elevado sueldo que a otra cosa, no sabiendo que hacer para justificar lo injustificable.
Acataba la sentencia pero manifestaba que su condena no era por robar, falsificar documentos, prevaricar, etc. sólo por empujar a un policía local y defender la legalidad vigente del acuerdo de un Pleno, para sostener a continuación que " un delincuente político – y lo digo entre comillas- es alguien como usted" dijo Prats.
Pidió a Fernando Verdún que hiciera una reflexión porque considera el secretario del PA que alguien con un poco de decencia no cobra más que la alcaldesa y que el presidente dela Junta de Andalucía.
Se reafirmó en sus declaraciones anteriores en el Pleno del día 30 porque creía que no había ningún indicio de delito en sus palabras por lo que en ningún momento, afirmaba, se asustaría por las amenazas de que se le llevara sus declaraciones a la justicia
"Es triste que alguien como usted que gana cerca de 12 millones de pesetas dedique su tiempo a mentir a engañar y a manipular ".
Aconsejó al Sr. Vedún que echara un vistazo a periódicos, foros y portales de Internet para que viera que es lo que piensan los sanluqueños sobre su sentencia y sobre todo las noticias sobre cientos de indultos dados por el partido socialista a sus propios compañeros de partido en distintos lugares de España, lo que le afirma en su sospecha, como la mayoría de ciudadanos de Sanlúcar, que los socialistas sanluqueños han utilizado los hilos necesarios para quitarlo de la vida pública.
Mentira, demagogia, poca vergüenza son los habituales epítetos que Antonio Prats utiliza sin mucha sutiliza y más pasión que sosiego, pero que por su redundancia contra , quizás, su mayor adversario político detrás de la alcaldesa y de Juan Marín, desdibuja y aleja su mensaje político de sus potenciales votantes y sobre todo minimizan las repercusiones mediáticas de muchos ciudadanos que se alinean con su causa en este caso concreto de la negación de su indulto.
El continuo intercambio de acusaciones y descalificaciones personales con altisonantes vocablos, más profuso por Prats que por cualquier otro político del elenco sanluqueño, no puede ser el señuelo para atraer voluntades al ideario de cada uno, si queremos normalizar y dignificar la vida política de nuestra ciudad.
