Golpe contra los principios de igualdad

Varios
Las mujeres tenemos más razones para movilizarnos
La reforma laboral que ha planteado el Gobierno del PSOE con la complacencia del nacionalismo reaccionario, significa para la clase trabajadora, uno de los mayores golpes contra los escasos derechos reconocidos. Para las mujeres representa, además, otro golpe directo contra los principios de igualdad más elementales. El recorte de la política social, implica devolver de forma rotunda la responsabilidad de los cuidados a las mujeres y la potenciación del mercado laboral masculinizado significa la vuelta al trabajo doméstico.
Desde el Área Federal de IU denunciamos que:
La REFORMA LABORAL aprobada el 9 de Septiembre en el Congreso de los Diputados, con el voto en contra de IU, agrava las condiciones de un mercado de trabajo precarizado y con alto nivel de desempleo, en el que las mujeres (también jóvenes e inmigrantes) llevamos la peor parte, ya sea en tasa de paro, en temporalidad o en salarios que, como media, no alcanzan el 80% del de los hombres, aumentando escandalosamente la brecha en determinados colectivos y sectores.
La CONGELACION DE LAS PENSIONES en 2011 agravará notablemente la situación de millones de mujeres que, sin necesidad de medida tan descarnada, cobran ya en la actualidad pensiones de muy escasa cuantía, bien por los bajos salarios que les sirven de base, por no haber alcanzado cotizaciones suficientes, por no haber tenido la oportunidad de cotizar y quedarle solo el recurso, a la muerte del cónyuge, de la pensión de viudedad o, en muchos casos, sin derecho a ninguna de las anteriores, por tener que acogerse a la pensión no contributiva.
La REFORMA DEL SISTEMA PUBLICO DE PENSIONES que anuncia el Gobierno para antes de finalizar el año, endureciendo las condiciones de acceso, el aumento obligatorio de la edad de jubilación a los 67 años, la ampliación del periodo de cómputo y eso que llaman “contributividad” (reducción de lo que se percibe en función del tiempo cotizado), no solo augura una merma en pensiones tan magras sino que pondrá en riesgo la posibilidad de acceso a una pensión de miles de mujeres por su situación de inestabilidad en el mercado laboral. La amenaza de “racionalizar” y “modernizar” en esa reforma las pensiones de viudedad, último recurso de muchas que se han tenido que dedicar al trabajo de cuidados por la omisión del Estado, aumenta la incertidumbre.
El RECORTE EN EL GASTO PUBLICO repercutirá, como ya estamos viendo, en una menor inversión en los Servicios Sociales, escuelas infantiles, becas, atención a los mayores, etc., así como en el desarrollo de la LEY DE DEPENDENCIA, cuya retroactividad en el pago de los servicios prescritos ya ha sido anulada para los 6 primeros meses. Y nadie pondrá en duda que son las mujeres, que hoy soportan la carga fundamental de los cuidados, quienes sufrirán con mayor rigor esta deserción brutal de sus obligaciones de los poderes públicos.
Sirvan de ejemplo algunos datos para fundamentar la mayor vulnerabilidad de las mujeres ante estas medidas:
Nuestra tasa de actividad es del 52%, frente al 68% de los hombres. Quiere decir que casi la mitad (el 48%) de las mujeres en edad de trabajar se encuentra “inactiva” (fuera del mercado laboral), por lo que no percibe un salario ni cotiza a la Seguridad Social para tener acceso a las contingencias que ésta protege (seguro de desempleo, pensiones, etc.). Ahora bien, del total de población “inactiva”, somos el 96,85% de quienes no han podido trabajar por tenerse que dedicar a cuidados familiares, el 97% de quienes abandonaron el trabajo en 2009 por las mismas razones y el 97,27% de quienes aceptan un contrato a tiempo parcial por idénticos motivos. Sustentamos asimismo, también en 2009, el 95,9% de las excedencias por cuidado de hijas e hijos y el 98,32% de los permisos por maternidad o paternidad.
Estas circunstancias hacen que las mujeres ocupemos una posición residual en los Sistemas de Protección Social y especialmente en el Sistema Público de Pensiones, representando el 35,65% del total de regímenes de la Seguridad Social, pero solo el 24,2% del Régimen General, donde se dan las pensiones más altas, mientras somos protagonistas casi exclusivas (94%) de las pensiones de viudedad, cuya media en 2009 fue de 565,67 €, o de las pensiones no contributivas, con una cuantía de 339,70 € al mes.
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