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Entre tinieblas

Varios

SATLa penúltima genialidad con la que este gobierno vuelve a flagelar el ya deprimido mundo de los pobres entrará en vigor en las próximas semanas.

Se trata de una nueva subida del recibo de la luz, un nuevo mazazo porcentual en los gastos a los que tiene que hacer frente una población a la que se va dejando sin trabajo, sin derechos y a la que se quiere sumir en el desánimo, en la idea de que todo esto que nos está ocurriendo forma parte de una fatalidad cada día más abstracta ante la que lo único que podemos hacer es bajar las abrumadas cabezas, pedir perdón por existir y por necesitar cada día el pan, el jornal, la asistencia médica, la educación…el aire.

Habrá quien no pueda hacer frente a esta subida porque a la par que se imponen las normas para que nos vayamos enterando de que vamos hacia una economía de guerra, van menguando lentamente nuestros sueldos, si todavía conservamos el trabajo, los subsidios, si todavía disponemos de tiempo para cobrarlo. Se trata de una guerra moderna y quirúrgica, una guerra en la que un sólo ejército se abalanza sobre un enemigo al que se desarma con aluviones de propaganda y se adormece con triunfos deportivos de millonarios obscenos pateando balones o dando raquetazos en elitistas circuitos.

Nadie nos vendrá a explicar cómo y por qué se liberalizó el mercado energético, cuánto dinero ganaron los de siempre con este expolio a los recursos de los estados. Nadie nos justificará, porque no contamos más que para pagar los gastos de los desastres, nadie nos contará de los beneficios caídos del cielo que reciben las beneméritas compañías eléctricas por las centrales nucleares- amortizadas desde hace ya décadas- o por las presas que funcionan gracias a un bien natural y público como la lluvia.

La nueva bomba, la ultimísima mina anti dignidad es subirnos el recibo de la luz, para que tengamos menos, para que seamos una miaja más pobres, para que nos atenace el miedo y a todo digamos que sí.

El poeta Jorge Riechmann dice que El capital quiere hacernos creer que somos lo que vendemos, pero somos lo que regalamos. Habrá que empezar la pelea, habrá que negarles para siempre el regalo de nuestras vidas.

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