22M, Marchas de la Dignidad

Varios
De camino por la dignidad social y ambiental
Miembros de Ecologistas en Acción explican desde diferentes pueblos y columnas las razones para movilizarse el 22M
La manifestación por la dignidad, las columnas que han hecho el camino a pie desde Murcia, Alicante, Valencia, Navarra, Aragón, Euskadi, Galicia, Asturias, Andalucía Extremadura llegan a diferentes pueblos de la Comunidad de Madrid. Miembros de Ecologistas en Acción participan en la movilización en distintos territorios, pues entienden que los ejes que la articulan son centrales para enfrentar la fuerte crisis socioambiental actual.
"Estamos sufriendo políticas que nos agreden desde el punto de vista social, pero también ambiental", explica Sixto, miembro de Ecologistas en Acción en Asturias. Desde allí ha participado en la organización de una de las columnas y participado a pie en algunas de las etapas. El sábado estará en Madrid porque "creo que es necesario un planteamiento de suma de movilizaciones e indignaciones para articular respuestas".


El manifiesto común del 22M llama a caminar bajo los lemas “ni un recorte más”, “fuera los Gobiernos de la Troika”, “pan, trabajo y techo para todos y todas” y “no al pago de la deuda”. Unos recortes y un pago de la deuda que también afectan directamente a lo ambiental, pues su pago lleva a flexibilizar las medidas de protección de la naturaleza y avanzar en procesos de privatización del entorno y de recursos naturales tan básicos como el agua. La reforma de la Ley de Costas y la creación de bancos de conservación son ejemplo de esa privatización a favor del negocio. La respuesta a la crisis sistémica no puede ser parcial; no se puede salir de ésta a base de recortes de derechos laborales y sociales; no se puede apostar por la falsa solución del crecimiento a golpe de un consumo creciente de materia y energía que choca con los límites planetarios.

"Si no hay respuesta social, si no se reivindica la dignidad, seguiremos retrocediendo y perdiendo derechos aceleradamente". Lo explica otro miembro de Ecologistas en Acción, Juan, que colabora en la logística antes de la llegada de la Columna Norte a Algete. Los caminantes dormirán y cenarán en el polideportivo del pueblo madrileño, que han llenado de carteles para animar a la gente a salir a recibirles. Manolo lleva más de 200 kilómetros en las suelas desde que salió de Navalmoral de La Mata junto a la Columna Extremadura. "Venimos sin siglas, cada uno es de su padre y de su madre, caminantes primero y banderas detrás", explica. "Y no paramos de montar acciones, hoy hemos organizado varias en oficinas bancarias y ahora nos concentramos en la Plaza del Ayuntamiento de Fuenlabrada con cerca de ochocientas personas". A él le mueve la indignación.

Sixto, Juan y Manolo se darán cita el sábado a las 5 de la tarde en Atocha junto a caminantes de todas las columnas y todas las personas llegadas en cientos de autobuses y trenes desde muchos puntos del Estado. Al ritmo de batucadas y canciones marcharán hasta la Plaza Colón, donde levantarán la voz contra los recortes, la pobreza, la corrupción y una larga lista de motivos que ponen cada vez más barreras a una vida digna. Reclamarán una justicia social que garantice la satisfacción universal de las necesidades humanas mediante un nuevo sistema económico que no explote el planeta, sino que esté en paz con él.

Razones ecologistas para apoyar las Marchas de la Dignidad

El 22 de marzo confluyen en Madrid las Marchas de la Dignidad bajo los lemas “no al pago de la deuda”, “ni un recorte más”, “fuera los Gobiernos de la Troika” y “pan, trabajo y techo para todos y todas”. Ecologistas en Acción participa en la movilización en distintos territorios pues entiende que los ejes de lucha que la articulan son centrales para enfrentar la fuerte crisis socioambiental actual.

Sobran los motivos para apoyar esta movilización y participar en ella. Por una parte razones de corte social expuestas en el manifiesto generalVentana nueva y en el llamamiento a “unificar las luchas hacia la huelga general”Ventana nueva, firmado por numerosas organizaciones. A éstas se suman otras razones de peso de índole ambiental en relación con los cuatro lemas principales:

“No al pago de la deuda”. La deuda es un importante mecanismo de coacción para aumentar el expolio del patrimonio natural y de las clases bajas. Cumplir con el pago de la deuda y los intereses generados requiere mantener un crecimiento continuado que solo puede sostenerse gracias a un consumo creciente de materia y energía que choca con los límites planetarios. La deuda condiciona las políticas públicas para favorecer a los acreedores y al sector financiero, flexibilizando las medidas de protección ambiental y avanzando en procesos de privatización del entorno y de los recursos naturales. La reforma de la Ley de Costas y la creación de bancos de conservación son ejemplo de esa privatización a favor del negocio. De este modo, se debe hacer una auditoría de la deuda para no pagar la que es ilegítima.

“Ni un recorte más”. Los recortes afectan también a las partidas dedicadas a la conservación de la naturaleza. Esto no es baladí, pues nuestra calidad de vida está directamente ligada al estado de los ríos, el aire y el suelo. El patrimonio natural es un tesoro imprescindible para la vida. Nuestro bienestar y nuestro futuro dependen por una parte de que las funciones ecosistémicas no se degraden aún más, y por otra de una imprescindible transición hacia una economía ecológica. Ambas líneas de acción requieren de inversiones y fondos que no existen o cuando lo hacen, se reducen o desaparecen, como ha ocurrido con el recorte a la promoción de las energías renovables durante los últimos años, la prevención de incendios forestales, la vigilancia de espacios naturales y, en general, en políticas de biodiversidad.

“Fuera los Gobiernos de la Troika”. La TroikaVentana nueva (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) actúa como el brazo político de “los mercados”. Es decir, es la encargada de imponer las políticas de recortes y de desregulación ambiental y social que requieren los mercados financieros, usando el yugo de la deuda como arma de coacción. Las Políticas de Ajuste Estructural tienen devastadoras consecuencias sociales y ambientales, tal y como se demostró durante su aplicación en la llamada crisis de la deuda durante los años 80 en diferentes países. Es, por lo tanto, la principal responsable política de la situación actual, lo que no exime al Gobierno español su entusiasta colaboración.

“Pan, trabajo y techo para todos y todas”. No habrá posibilidad de avanzar hacia una sociedad en paz con el planeta mientras los seres humanos no estén en paz entre sí, luchando en guerras a veces relacionadas directamente con el control de fuentes energéticas y gastando para ello sumas multimillonarias en armas y tecnologías bélicas diversas. La mayor violencia estructural es la que se ejerce privando de los medios (trabajo asalariado) para satisfacer las necesidades básicas (vivienda, alimentación de calidad) a parte de la población. Además, la sociedad necesita de toda una serie de trabajos de cuidados para su reproducción desarrollados fundamentalmente por las mujeres en un desigual reparto. Estos trabajos también están en la base de conseguir un espacio para habitar digno y una alimentación adecuada. Y, para que estos servicios básicos (vivienda, alimentación) estén disponibles de forma sostenible, es preciso apostar también por el cuidado de la vida en su conjunto. Esto implica políticas concretas, como fomentar un mundo rural vivo (frente a la Ley Montoro y otras medidas que lo impiden), apostar por la economía local y la agroecología (en vez de repetir el mantra del consumo desmesurado y globalizado), invertir en la rehabilitación de viviendas con criterios ecológicos (y no sostener un entramado urbanístico sobredimensionado e insostenible con fondos públicos como los que nutren el SAREB).

Esta no es una crisis que podamos resolver como las del pasado ni con miradas parciales. Necesitamos organizarnos democráticamente y solucionar de una vez todo el problema: conseguir justicia social garantizando, al menos, la satisfacción universal de las necesidades humanas mediante un nuevo sistema económico que no explote el planeta, sino que esté en paz con él.

Se puede seguir en directo la manifestación de Madrid mañana a partir de las 18:30 de la tarde en http://www.publico.es/publico-tv/program/59/latuerka

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