Se lo merecen
Gente que se aferra a un sillón, a un coche oficial, siempre rodeados de arribistas apesebrados, genuflexos e igual de incompetentes, a los que colocan en puestos directivos de la administración para que no dirijan ni administren absolutamente nada pero que les sirve, casi como comisarios políticos, para controlar a su antojo el cotarro – como ha sucedido en la sanidad andaluza – y así le mantienen una salvaguarda de cancerberos fieles y complacidos. Pero colorín, colorado, el cuento se ha acabado, aunque ahora resulta que la ya expresidenta se aferra, tan españolista y neoliberal, tan soberbia y cínica, a la bancada de la oposición, supongo que para terminar de hundir definitivamente al PSOE, mientras las ultimas ratas abandonan el barco al grito de sálvese quien pueda. Cientos y cientos de cargos puestos a dedo – esos arribistas apesebrados – buscando un agujero donde meterse y seguir chupando del bote, porque no saben hacer otra cosa. Muchos, viendo el cariz del futuro que se les presenta, se pasan por la puerta de atrás a Ciudadanos, cambiándose de chaqueta rápidamente para no alejarse del sillón, del taburete mismo y verse en la puta calle y tener que buscarse la vida o lo que es lo mismo, trabajar de verdad. En el PSOE de Andalucía pensaban que las elecciones se ganaban, una tras otra, por pura rutina y apoltronamiento y que luego se podía gobernar, como han hecho durante años, también por inercia, que los problemas – cual Rajoy – se solucionaban solos o bien se morían, de asco o de verdad, los que los provocaban o padecían. Ahora se han dado de bruces con la realidad. Y son los culpables de la altísima abstención y de que la derecha más reaccionaria se haga con el poder y lo que es peor, muy probablemente, durante muchos años porque al PSOE, o bien hace una limpieza y renovación a fondo de sus cuadros – que no lo harán – o bien le queda por delante una larga y jodida travesía del desierto. Ellos, con Susana Díaz a la cabeza, se lo han buscado. Se lo merecen.
