Pantaloncitos de color rosita
¿Quién me habrá mandado a mi comprarte un regalito?, me estaba diciendo yo pa’ mi adentro con un cabreo descomunal No me detuve ni en el bar a tomar café, simplemente quería llegar a casa con el regalo envuelto, queriendo ver su expresión de sorpresa.
Y si, vaya sorpresa que le di, lo contenta que se puso, tanto que se lo probó en ese momento. Salio sonriente y coqueta enseñándome sus curvas con su nuevo Capri, pero de repente puso una cara de asombro, sus ojos se abrían de par en par y su boca dibujaba un grito ahogado, (yo me cagué, que te pasa -le dije yo-, que no tengo una blusa para este pantalón, -me contestó-, vamos corriendo a ver si encuentro algo, antes de que cierren las tiendas -siguió diciendo-. Y allá vamos.
Tres horas nos llevamos visitando tiendas de ropa, zapato, de complementos….. Ya tenia el rostro congestionado, cansado de tanta retahíla de preguntas que no necesitaban respuesta, “Te gusta?”, “como me queda?”, “este no, verdad”, “este esta monísimo, verdad?”.
De camino a casa, con el animo exprimido, la sonrisa borrada, el banco
Con un par de ceros menos y un dolor de cabeza que no soporto, me decía yo mismo, “p-pero si yo solo quería darle un regalito”.
