Mortal y rosa
Todo esto ha repercutido directamente en un deterioro alarmante en el acceso, la asequibilidad y la calidad de la asistencia sanitaria pública, sobre todo, entre personas con rentas bajas y colectivos vulnerables, pero a estos políticos, a estas alturas, lo único que parece preocuparles no es el derecho fundamental a la salud, sino el marketing y la imagen sensiblera. Son muchas las familias que hemos padecido esta terrible enfermedad, así que tengan la decencia, en estos asuntos, de dejarse de fariseísmos y tonterías. ¿Ya no recuerdan que fue la ministra Ana Mato, de su partido, del PP, la que impulsó la reforma drástica e inhumana que redujo la cobertura de gastos extrahospitalarios e introdujo el copago en muchos medicamentos, entre ellos la quimioterapia oral y determinados medicamentos antineoplásicos que hasta entonces eran gratuitos? ¿Ya no recuerdan que el transporte para acudir a las sesiones de radioterapia, las prótesis de mama, las pelucas, las cremas y geles para pieles irradiadas, todo ello de extrema necesidad para un paciente con cáncer, tuvieron que ser abonados por los afectados? ¿Ya no recuerdan que, por ejemplo, en pleno despropósito y dejadez la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP, suspendió durante 7 meses el programa de detección precoz del cáncer de mama porque estaban tramitando la venta a clínicas privadas de los servicios de diagnóstico y durante ese tiempo más de 30.000 mujeres no pudieron hacerse una mamografía? Pero claro, todo esto lo sufre la clase trabajadora y los sectores sociales más necesitados y débiles, porque estos políticos, que tanto simulan desvivirse imaginativamente por los demás, tienen su sanidad privada y en cuanto enferman, les atienden con celeridad y eficacia. Que se mueran los pobres, total, son muchos… Les aconsejaría a estos políticos que tanto les gusta pedir lucecitas y salir en la foto, si tienen vergüenza, que lean el informe de Amnistía Internacional sobre cómo han deteriorado la sanidad en España (busquen en Google “La receta equivocada”) y el informe de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) sobre el impacto de las medidas del Real Decreto Ley 16/2012 en el colectivo de pacientes con cáncer. Y no teman, que si se les cae la cara de vergüenza a pedazos, que lo dudo mucho, con su seguro de salud gustosa y tranquilizadoramente privado no tienen que esperar meses para una cita de cirugía y que se la arreglen.
