Largas luces a Cataluña
Si en Cataluña prospera el nacionalismo de regiones ricas, quienes vivimos en regiones de renta más pobre tendremos siempre el mismo reto: ver la manera de hacernos tan ricos como esas regiones. Porque las cuentas son las cuentas, y ningún grupo humano (Cataluña lo es) tiene que hacer trasvases compensatorios ni haciendas rectificadas para favorecer a otras regiones que están por debajo y obligadas a buscarse la vida y, en todo caso, a hacer fuertes sus intereses y la defensa de sus intereses cuando los ricos vengan a visitarnos o cuando haya que tratar comercialmente con ellos. Es lo que se hace con Alemania y con el turismo alemán. Las cuentas de Andalucía (autonomía o federación o Estado independiente, que fuese Andalucía) serán siempre las mismas: el resultados de entradas y salidas, producto interior bruto con dos caras por persona: lo que cada cual ingresa y lo que cada cual aporta al fondo común, que irá al gasto público. Ese es el pasaporte de ciudadano del mundo en la Aldea Global: somos de donde pagamos nuestros impuestos. El tira y afloja entre dos burguesías que ni nos van ni nos vienen, la catalana y la madrileña, ¿qué más nos da? Dicho lo cual, el nacionalismo ha sido el tren de los vencedores, que tienen mentalidad de emancipación, frente a los perdedores, que tienen mentalidad de subvención, como es el caso de la Andalucía de los eres. Seguir mirando desde esa perspectiva subvencionada a Cataluña ofende, no a Cataluña, a Andalucía. Dicho lo cual, el independentismo es un café que se toma solo y lo toma la comunidad que se empeña y no descansa hasta conseguir su objetivo. Si la noticia de Cataluña es cansina, no digamos lo que llega de Madrid, de Moncloa y de Zarzuela. Dicho lo cual, eLTeNDeDeRo da su voto a que lo boten y lo voten quienes hoy lo necesitan. Largas luces a Cataluña.
