¡Que quemen los libros!
Alguien puede estar pensando que estamos haciendo demagogia. Lo que es zafio y populista, es inaugurar la feria de la mano de Los del Río y bailando sevillanas la alcaldesa, tan linda ella, con un caballo, ante la mirada complaciente de los súbditos, a los cuales se les regala, qué magnánimos nuestros políticos, un ratito para que disfruten embobados, y así puedan dejar de pensar en el paro, en los exámenes, en la carta del juzgado… en el futuro, ¡qué coño, a bailar todos!
Estudiantes de los institutos, opositores, amantes de los libros, padres con hijos pequeños… parecían vivir allí todas las tardes. Ahora la biblioteca es un lugar desolado, la tristeza y la derrota se pueden tocar con las manos, mientras los dignos trabajadores de ese edificio de todos soportan como pueden la oscuridad, la oscuridad de un tiempo demasiado hostil.
Una biblioteca no es un lujo. Es un bien social prioritario. Y más en tiempos de crisis, o de estafa, como ustedes gusten.
Hace unas semanas se realizó la campaña "Por la mejora de las bibliotecas de Sanlúcar". Se obtuvieron cientos de firmas que apoyaban las demandas de un buen funcionamiento de los ordenadores, del aire acondicionado, inversión en libros, etc. Incluso se mantuvo una reunión con el Delegado de Cultura, el cual pareció dispuesto a intentar solventar las deficiencias que se denunciaban en aquel texto, y de forma casi inmediata.
El resultado de aquellas acciones ya lo tenemos, y muy clarito. No solo no se ha arreglado nada, sino que ya no hay ni luz. Muchas gracias, señor Delegado de Cultura
¿Cuáles son las prioridades de nuestros representantes? ¿Qué piensan realmente del acceso a la cultura, a la educación, para todos? ¿Creen de verdad que todas las personas deben tener las mismas oportunidades? ¿Qué piensan de esos estudiantes que no tienen condiciones en sus hogares -si todavía los conservan- para estudiar, para prepararse, para luchar ahí fuera, en esta selva social? Nuestros dirigentes parecen validar, sin temblar, la vieja máxima del "tanto tienes, tanto vales".
Por ahí arriba, un tal Wert les va a quitar las becas, después de subirles las tasas, y por aquí abajo les quitáis lo que para muchos era su único refugio cultural. Desde luego se lo estamos poniendo bien jodido. No sé cómo no terminan de estallar.
¿Qué hacemos?

