Sexo vivo y (10)

Relatos cortos

Bajo la falda

Jota Siroco.-Había colocado en el interior de la mochila una pequeña cámara.
Cada mañana recorría las escaleras del metro, los grandes almacenes, las lentas colas de los bancos, las interminables estanterías del supermercado…buscando a la incauta con falda de vuelo.
¡Vaya si la encontraba! En su casa guardaba una colección inestimable de culos femeninos recubiertos por mínimas braguitas. Culos parados, en descanso; andando; pensativos frente a la elección de un producto. Culos enfadados ante el no avance de una cola eterna. Un universo, en resumen, de anónimos culos multicolores.

Se sintió generoso y decidió compartirlos. Cuando terminó de descargarlos en la red, decidió descansar, es decir, retirarse del oficio.
Días después alguien se lo dijo en confianza. No lo podía creer, pero era verdad, entre toda aquella pléyade de hermosos traseros, una y otra vez se repetía su cara, como firma de autor. La clandestina cámara se había tornado caprichosa y había plasmado nítido el rostro absorto del mirón.

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