Por favor, explicádmelo que no lo entiendo Parte XVII

Relatos cortos
Por favor, explicádmelo que no lo entiendo…(Y otras historias sin sentido.)
Autora:
Marta A Dunphy-Moriel                                                 English 
Décimo-Octava sesión.-Hola doctor. Gracias. Siento mi ausencia a las últimas sesiones. No he estado bien, mi médico me ha tenido en observación durante unos días. Nada grave, la vejez que es muy mala… no se dura para siempre, antes o después el tiempo alcanza a tu cuerpo y batalla hasta que tu alma se cansa de luchar… es entonces cuando la visita del ángel silencioso es inexorable y con ojos cansados le sonríes mientras te coge de la mano y te ayuda a cruzar al otro lado.

No me asusta la muerte. No me asusta porque sé que me esperan en el otro lado. Si, ríase, pero en esta vida hay que creer en algo. Se puede creer que hay algo o creer que no hay nada, pero es todo creer igualmente porque nadie puede demostrarlo. Entonces, todos elegimos la creencia que más nos conforta y nos hace feliz vivir.
 

Me gusta creer en que hay algo al otro lado de la muerte. Y me conforta, por muy necio que suene, el pensar que existe un ser superior que comprende las barbaridades que he hecho en mi vida y no me juzga por ello. No como las personas, que nos juzgamos y condenamos, muchas veces sin ni siquiera conocer a la víctima de nuestra sentencia firme y definitiva.
 
He hecho cosas terribles en mi vida, muchas de las cuales elegí no recordar y ahora no recuerdo.
Pero lo cierto es que hasta que no he estado al borde del precipicio no he visto la luz.
Se me olvidó ser feliz. Intenté tantos años hacer las cosas bien, corregir mis errores del pasado, sacar todo adelante y se me olvidó ser feliz.
He hecho daño a muchísima gente… a algunas incluso sin saberlo.
Cerré los ojos y salí corriendo.
 
Lo que no me perdono es lo que le hice a mis padres… En el momento pensé que les hacía un favor, por evitarles que pasaran la decepción y humillación de verme así… De quedar en evidencia ante sus amigos…Si… Y de un desconocido. ..Mi camello.
 
Huí, a donde y como no importa, pero huí. Corrí hacia el vacío y meses más tarde acabé en un paritorio asqueroso rodeada de enfermeras que me condenaban con la mirada.
Y todo ese sufrimiento para que mi hijo naciese muerto.
 
Mi alma se destrozó al ver que ese secreto, el que había acabado con mi familia…el que había arruinado mi vida… ni siquiera había sobrevivido para acompañarme en el resto del camino.
Y el puente se había quemado, no pude volver atrás a ver a mis padres… una vez más el destino se había reído de mí y me había robado todo lo que siempre había querido.
 
No se compadezca, como le dije, se me olvidó ser feliz. El destino siempre ríe del que no se ayuda a sí mismo. Y vilmente se burlaba de mí porque no hice nada para sonreír cada día, sino que dejé que la ola me llevase al vacío.
 
Fue un tiempo oscuro y deprimente. Estuve en sitios que prefiero ni recordar…viviendo mentiras y escondiendo verdades.
 
Seguí perdida y sin rumbo hasta que un inesperado día, gracias a las manos de la determinación, la lucha y el azar empecé de cero y me puse a trabajar.
Créame que no fue fácil. Pero tuve suerte porque afortunadamente tuve y tengo grandes amigos que me ayudaron.
 
Pero el daño que les hice siguió vivo en mi mente y sigue hoy en mi corazón.
Sabe, es irónico ver como el destino siempre se guarda una carta inesperada. Conocer a mi hijo muerto años más tarde me sorprendió muchísimo, casi me dio un infarto cuando me contactó. Pero me sorprendí más aún cuando me enteré que tenía nietos…De hecho, es una de las razones por las que me he llevado tanto tiempo en el hospital, mi hijo es muerto es médico…  ¡Ginecólogo además!…Y lo más irónico fue cuando descubrí que uno de esos nietos del hijo que supuestamente nunca llegó a nacer resultó ser alguien de lo más inesperado.
Su padre es un encanto doctor. No me extraña que usted sea tan guapo, se parece usted a su bisabuelo. Mi padre.
 
 

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