Ilegales

Rafael Manzano Dominguez
Esta mayoría está desmantelando  el Estado que tanto esfuerzo costó construir
Rafael Manzano Domínguez.-La capacidad de resistencia para las injusticias tiene unos márgenes que no se debieran de traspasar, sobre todo partiendo de esas máximas universales de la justicia, la solidaridad y la igualdad .Principios por los cuales debieran conducirse los actuales gobernantes del país actualmente, alejados de la realidad y  apegados  a los dogmas de la iglesia católica. Estos que juran más que prometen relegan a las antípodas de sus acciones los derechos que juraron defender recogidos en nuestra Constitución amparándose en una mayoría de votos que les autorizaban a gestionar los servicios públicos y a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos como así se comprometieron. Esta mayoría está sirviendo para privatizar todos los servicios públicos, empeorando  las condiciones sociolaborales, culturales, sanitarias, y de la seguridad ciudadana de multitud de personas que se sitúan en el umbral de la pobreza por culpa de este tipo de políticas, a todas luces injustas e innecesarias. Esta mayoría está sirviendo  para encubrir la avaricia de unos pocos en detrimento de las necesidades básicas de la mayoría de la población, Esta mayoría está desmantelando  el Estado que tanto esfuerzo costó construir.

No pertenezco  a la mayoría silenciosa que tanto recurre el Partido Popular.  Soy de los que participa activamente en el día a día de las reivindicaciones defendiendo la  los derechos Constitucionales sobre la vivienda, el trabajo, la igualdad de trato ante la justicia, la educación pública y gratuita, la sanidad, el derecho a ser diferente, los derechos humanos… No pertenezco a esa falsa mayoría silenciosa a la que tanto aluden  porque no soy cómplice de estos falsos patriotas, que no hacen valer la autoridad que les conferimos los españoles contra la avaricia de los mercados financieros y los intereses de otras naciones y se pliegan alegremente a las directrices de estos, justificando lo injustificable, aunque eso signifique todo lo contrario que  prometieron en aquel “contrato electoral”. 

Si que actúan con dureza, aunque se lo reprueben la Comisión Internacional de Derechos Humanos contra los que llaman “ilegales” como el caso  de ese ciudadano de origen senegalés que después de doce años viviendo en Madrid con su mujer y sus dos hijos pequeños, nacidos en España, ha sido separado de su familia y enviado en contra de su voluntad a Senegal. Pónganse en su lugar.
 
Aun recuerdo aquel día después de las elecciones generales acompañando a mi hijo a las oficinas de empleo observando  los rostros de aquellas personas desempleadas esperanzadas en el cambio de su situación como así le habían prometido. Hoy, muchos de ellos han emigrado a otros países buscándose un porvenir que aquí no encuentran, igual que en su día hizo ese hombre de Senegal. Los que siguen en el desempleo desde aquel día, lamentan haber confiado en estos fariseos que atrincheran sus acciones tras alambradas de cuchillas.
 
Apelando a la justicia, pido a los que confiaron sus sueños a estos insensibles gobernantes retiren su confianza en forma de voto, y salgan a la calle para que así no cuenten como mayoría silenciosa.

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