APUNTES DE HISTORIA DCVI
Manuel Jesús Parodi.-Acerca de la posible Judería sanluqueña (III)
Como venimos señalando, el casco histórico de Sanlúcar de Barrameda se articula en torno a dos grandes espacios históricos, los Barrios Alto y Bajo de la localidad. Sabemos que en pleno corazón del Barrio Alto se localiza la villa vieja medieval, un contexto urbano e histórico en el que se imbrican el espacio urbano de época islámica, el “hisn” o “husun”, con la Sanlúcar cristiana, guzmana, que crece tras la reconquista alfonsí y, sobre todo, tras la cesión del señorío sobre la entonces villa a Alonso Pérez de guzmán “el Bueno”, unas cuestiones y unos temas sobre los que en no pocas ocasiones hemos tratado dentro y fuera de estas páginas (y a los que volveremos de seguro en un futuro).
El Barrio Bajo, objeto de nuestro interés en esta ocasión y en los dos artículos precedentes, tiene su origen en la conjunción de dos grandes ámbitos históricos: el Arrabal de la Ribera, de época ya cristiana, y la antigua y olvidada Judería sanluqueña, al pie de la Barranca sanluqueña y extramuros de la antigua cinta de la muralla erigida por los guzmanes para proteger la entonces villa sanluqueña (hoy Barrio Alto de la ciudad) a lo largo de los siglos XIV y XV, fundamentalmente.
El Arrabal de la Ribera se configura en líneas generales a partir del siglo XV y encontrará carta de naturaleza a finales de dicho siglo gracias a la voluntad del II duque de Medina Sidonia y VII señor de Sanlúcar, D. Enrique II “el Magnífico”, el gran urbanizador de la Sanlúcar tardomedieval, responsable de la construcción del castillo de Santiago y de la monumentalización de Las Covachas, por ejemplo.
La vieja y -como decimos- muy olvidada Judería sanluqueña remontaría por su parte sus orígenes a mucho tiempo atrás, acaso a la época medieval islámica, y en ella, en ese espacio de la Judería local, habremos de encontrar en realidad el que puede ser considerado como primer embrión del histórico Barrio Bajo sanluqueño como tal.
Es posible pasear hoy por el espacio viario en el que una vez se habría encontrado la Judería de Sanlúcar de Barrameda para a continuación asomarnos al Arrabal de la Ribera, llevando a cabo de ese modo un viaje en el tiempo que nos portará desde el siglo XIII hasta los albores del siglo XVI para tratar de acercarnos al mencionado viejo Arrabal de la Ribera, un contexto urbano aledaño en su día a la orilla del Guadalquivir, una orilla desde la cual habrían de zarpar tantas expediciones oceánicas -tales como el Tercer Viaje Colombino o la expedición que acabaría culminando la I Vuelta al Mundo, el Viaje de la Armada de la Especiería comandado por Hernando de Magallanes y culminado por Juan Sebastián de Elcano- así como a un espacio en líneas generales muy desconocido como es el ámbito del viejo “ghetto” sanluqueño.
De este modo aún resulta posible hoy día pasear por calles y espacios sanluqueños del siglo XXI que nos llevarán a muchos siglos atrás, y podremos así llevar a cabo un viaje en el tiempo de la mano del viario, la toponimia y los hitos monumentales que hallaremos en nuestro recorrido por lo que en su día, hace siglos, fueron la Judería y el Arrabal de la Ribera de Sanlúcar de Barrameda, como hemos visto en los precedentes párrafos.
Un contexto que, a vuelapluma (como en realidad apuntamos en el tenor de estas líneas) señalaremos se localiza en el rectángulo comprendido entre la calle Ganado y la Plaza de Madre de Dios y callejón de La Cigarrera, y la calle Baños y el perfil de la Barranca. En ese espacio hoy consolidado como casco urbano y en el que descuellan elementos singulares de nuestro Patrimonio Monumental tales como las Caballerizas de Montpensier, el convento de Madre de Dios y el complejo de bodegas de La Cigarrera (entre otros elementos reseñables) es donde, en líneas generales y sin descartar proyecciones de la misma en los aledaños de dicho entorno, se habría localizado la trama viaria de la vieja Judería sanluqueña, sobre la cual la toponimia urbana resulta reveladora de cara a sus hipotéticas identificación y localización.
De ese modo, la calle del Baño (o calle Baños), por ejemplo, puede estar haciendo alusión con su histórico nombre no ya a un “balneum” (o termas) romano, o al patio de abluciones de una mezquita, sino otra estructura: al mikbá (o mikbé), al espacio del baño ritual de las sinagogas medievales, un elemento reflejado en la toponimia urbana sanluqueña (con el nombre de la vía donde pudo localizarse dicho hito histórico, la calle “Baños” o “del Baño”) más de medio milenio después del decreto de expulsión (o conversión) de las comunidades judías en Castilla, una normativa nada extraña (por más que poco feliz) a la general realidad europea de la época tardomedieval y en absoluto relacionada de forma exclusiva con la Corona de Castilla.
Hay mucho más que apuntar sobre este espacio perdido en el viario sanluqueño del siglo XXI: su propio emplazamiento extramuros, su localización entre dos cursos de agua (el arroyo San Juan, que discurría por la actual calle Ganado, y el propio Guadalquivir, cuya orilla se habría encontrado en los siglos XII-XIII acaso en el entorno de la calle del Baño o Baños), su arrinconamiento al pie de la Barranca, su distancia respecto al Hisn, la vieja villa amurallada medieval islámica, con la que se conectaba acaso también mediante la significativamente denominada como “Escalerilla de los Perros”, nombre empleado acaso en alusión despectiva a los miembros de la comunidad hebraica de la localidad en tiempos medievales…
Sobre todo ello volveremos de seguro en artículos por venir. Hemos querido hoy (y en las semanas anteriores), sencillamente, traer a colación este espacio histórico a los párrafos de esta cabecera, como forma de recuperar por escrito una historia olvidada a la que tantas veces quien suscribe se ha referido de palabra (y por escrito): la Judería de Sanlúcar de Barrameda, a la que -como decimos- volveremos en un futuro con nuevos datos y ulteriores reflexiones.




