APUNTES DE HISTORIA DCIV

Manuel Jesús Parodi

Manuel Jesús Parodi.-,Acerca de la posible Judería sanluqueña (I) 

Como es sabido, el casco histórico de Sanlúcar de Barrameda se articula en torno a dos grandes espacios históricos con entidad y carácter propio: los Barrios Alto y Bajo de la localidad. 

En el Barrio Alto se localiza la traza de la villa vieja medieval, una trama de calles y plazas en la que se dan la mano el espacio de origen islámico (el “Hisn”, recinto amurallado) de la vieja Sanlúcar de época medieval islámica con el recinto, ampliado respecto al anterior, de la Sanlúcar guzmana que surgirá tras la reconquista alfonsí en los años sesenta del siglo XIII y la posterior concesión del señorío de la entonces villa a Alonso Pérez de Guzmán “el Bueno” en 1297. 

El Barrio Bajo de la ciudad, objeto de nuestro interés en esta ocasión y en estas líneas, tiene su origen histórico (y físico, material) en la conjunción y el abrazo de dos grandes ámbitos históricos: el Arrabal de la Ribera y la posible antigua Judería sanluqueña, emplazada esta última al pie de la Barranca sanluqueña y extramuros de la antigua cinta de la muralla erigida por los guzmanes para proteger la entonces villa sanluqueña (hoy Barrio Alto de la ciudad) a lo largo de los siglos XIV y XV, fundamentalmente.

El Arrabal de la Ribera se configura en líneas generales a partir del siglo XV y habría de encontrar carta de naturaleza a finales de dicho siglo gracias a la voluntad del II duque de Medina Sidonia y VII señor de Sanlúcar, D. Enrique II “el Magnífico”; la vieja y olvidada Judería sanluqueña por su parte remonta sus orígenes a mucho tiempo atrás, acaso a la época medieval islámica, y en ella encontramos realmente el primer embrión del Barrio Bajo sanluqueño.

Si nos asomásemos a la calle Baños, por ejemplo desde su engarce con la calle Ganado, sería posible llevar a cabo un paseo por el espacio en el que una vez habría podido encontrarse la Judería de Sanlúcar de Barrameda para a continuación asomarnos al viejo Arrabal de la Ribera, realizando de ese modo un viaje en el tiempo que nos llevaría, acaso, desde el tan lejano siglo XIII hasta los albores del siglo XVI (tras el decreto de 1492) para tratar de acercarnos al mencionado Arrabal de la Ribera, aledaño en su día a la orilla del Guadalquivir, esa ribera desde donde zarparon tantas expediciones oceánicas -como alguno de los Viajes Colombinos o la expedición que acabaría culminando la I Vuelta al Mundo, la Armada de la Especiería de Hernando de Magallanes y Juan Sebastián de Elcano- así como a un espacio en líneas generales desconocido como es el ámbito y marco del que pudo ser el viejo “ghetto” sanluqueño.    

  De este modo y con esa mirada sería factible pasear por calles y plazas sanluqueñas del siglo XXI que nos llevarán a siglos atrás, y podríamos llevar a cabo un viaje en el tiempo de la mano del viario, la toponimia y los hitos monumentales que hallaríamos en nuestro recorrido por lo que en su día, hace siglos, fueron acaso la Judería y el Arrabal de la Ribera de Sanlúcar de Barrameda, de cuya fusión habría de surgir el Barrio Bajo sanluqueño.

A la hora de reencontrarnos con este hipotético espacio de la Judería sanluqueña se hará necesario tener en consideración algunas referencias que pueden ayudar a identificar dicho espacio, referencias como son las que nos ofrece la toponimia urbana (histórica y actual), esto es, los nombres de diversos espacios del viario urbano local que pueden albergar (y mostrar) las claves de un espacio ya perdido.  

Uno de los primeros hitos toponímicos y físicos que nos encontramos a la hora de abordar el tema de la posible Judería de Sanlúcar de Barrameda es el de la Escalera (o Escalerilla, o Cuesta, o Calle) de los Perros, que comunica el Barrio Alto -en la confluencia de las barrialteñas calles Caballeros, Caridad y Almonte- con el Barrio Bajo, desembocando en la calle del Ganado, que otrora (hace siglos) fuera el marco por donde discurriera el arroyo San Juan.

Es fama y tradición que dicha calle, hoy provista de escalones, recibe su nombre “de los Perros” a partir de un insulto del que sería destinataria la comunidad judía de la Sanlúcar medieval, una ofensa que habría pervivido en la toponimia urbana sanluqueña hasta nuestros días.

Dicho ramal del viario urbano conectaría el recinto de la villa amurallada guzmana del Barrio Alto (encontrándose dicha vía no demasiado lejos del Arco -o Puerta- de Rota), como es de esperar mediante un portillo (una puerta de reducidas dimensiones no apta para carros y caballerías) con las afueras de la villa medieval, con el entorno extramuros de la referida villa guzmana al pie de la citada muralla de la cual corría como señalábamos con anterioridad el arroyo San Juan, que iría siendo desviado hasta su situación actual (canalizado, soterrado, grosso modo bajo la avenida del Quinto Centenario).

Dicha Escalerilla de los Perros habría comunicado por tanto la villa cristiana amurallada medieval con el entorno exterior de la Judería sin directamente abordar el viario del propio ghetto en sí.

 Acercándonos a la cuestión de los límites físicos de la Judería (entre la época islámica y los finales del siglo XV), de su localización en el actual casco histórico sanluqueño, se trataría de un marco urbano al que acaso sería posible ubicar en el no demasiado extenso espacio que se encuentra entre la calle Baños y la propia Barranca sanluqueña, de una parte, y la calle Ganado (en su confluencia con Baños) y el entorno del callejón de la Cigarrera (aunque los límites por dicha parte aparecen más difuminados, más difusos).

Dicho rectángulo actualmente aparece colmatado por las construcciones, por edificios y casas, de una parte, y por el complejo de las Caballerizas de los Infantes-Duques de Montpensier (hoy día sede de las Bodegas de los Infantes de Orléans-Borbón), si bien es necesario imaginar a dicho espacio urbano (cuando en el mismo se encontraba la Judería) dotado de calles e incluso de plazas, unas calles de las que el callejón de La Cigarrera resulta un marco inspirador y unas plazas que igualmente pueden tener un reflejo en los dos grandes patios de las antedichas Caballerizas de los Montpensier.

Y en las próximas líneas continuaremos abordando este tema de la desaparecida Judería sanluqueña.

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