Teléfono Rojo

José Luis Zarazaga
El único medio que ha dado plena libertad de opinión y de prensa en nuestra localidad ha sido Sanlucardigital, con lo que también quiero aclarar que otros medios digitales si han caído en la tergiversación y en la política sectaria, pero cada uno es libre de formar su opinión 
José Luis Zarazaga.-Para este que subscribe, su humilde desarticulista cuando se habla de política local es como hablar de una película de Kubrick y aunque no sea su genial película: “¿Teléfono Rojo?”, volamos hacia Moscú”, no me dirán ustedes que lo que pasa en nuestro pueblo no es digno de figurar dentro de las glorias del cine como fue también: “La Naranja Mecánica.”
Estos días ya felizmente pasados han sido la más demoledora sátira sobre la campaña electoral y el peligro atómico que supondría una victoria del partido Impopular. Nuestra sin par Chiquitilla desbordante de genio ha alternado en cada secuencia farsa y  drama, crítica ácida y apabullante dominio técnico para desarrollar esta delirante y pasada odisea. La puesta en escena resultó un prodigio de imaginación visual, redondeando así  una obra maestra absoluta, divertida y angustiosa a partes iguales y digo lo de angustiosa porque al final solo se han podido salvar los muebles de la catástrofe.
 
No vamos hoy a hablar de cine, eso sería demasiado maravilloso, lo nuestro es hablar de política, de una política cercana que nos ha desgobernando durante estos cuatro maravillosos años.
Todo el mundo augura un pacto imposible o un gobierno en solitario, y digo yo: ¡qué  más da!, se puede gobernar en solitario, eso sí siempre que la oposición sea una oposición seria y responsable y no veamos los espectáculos bochornosos que hemos presenciado durante estos cuatro años.
 
Los sanluqueños no nos merecemos volver a revivir la antigua pugna liberal conservadora. Ya no queremos el enfrentamiento y frente a los males que aquejan a Sanlúcar, lo que se imponen son los remedios, que quizás la terapia más adecuada sea la del pacto. Estamos ya cansados de oír diagnósticos y problemas, lo que ahora toca sentir son soluciones y eso es política de bienestar común.
 
No quiero pensar dentro de cuatro años que todo me da igual, que ningún partido, ha mirado  por los intereses de Sanlúcar ni de los sanluqueños, que  se han vuelto todos ciegos y sordos, que se han apartado  de la realidad, que solo miran su ombligo, su cuenta corriente y sobre todo, esa sed de poder caciquil que parece gustar tanto  en los últimos tiempos.
 
En estos próximos cuatro años no quiero que nuestros políticos locales machen palabras como libertad, consenso, votación, democracia, etc.
No quiero oír como saliendo de sus bocas esas palabras son utilizadas al igual que un dictador bananero, creyendo que porque hayan ganado unas elecciones tengan derecho a hacer lo que les dé la gana ya que fueron elegidos democráticamente, olvidando que esas elecciones fueron ganadas tergiversando la verdad.
 
No quiero que los próximos componentes del Equipo de Desgobierno piensen que ganar unas elecciones es tener una patente de corso para hacer y deshacer lo que les venga en gana.
Sé que es una utopía, ¿pero por qué hay que mantener un sistema de listas cerradas?, un sistema oscuro donde el ciudadano nunca sabe lo que vota y que además tiene que votar le guste o no le guste lo que le presentan. ¿Por qué el ciudadano tiene que cargar con los asesores que nadie ha votado?, ¿es esto una Democracia Real?
 
Yo quisiera en Sanlúcar ver entrar una bocanada de aire fresco, no ya dentro del Equipo de Desgobierno sino también en toda esa caterva de aduladores que suelen rodear a los distintos Equipos de Desgobierno, pero como ya he dicho muchas veces: ¿Quién le pone el cascabel al gato?
En esta pasada legislatura no hemos tenido en verdad una cultura del pacto, ha sido la cultura de matar al adversario  y comérselo. Ha sido una práctica que se podría definir como canibalista.
 
Espero que esta legislatura que comienza, ya que nuestra Chiquitilla partirá con un equipo de desgobierno cargado de dificultades, sepa  insuflar nuevos aires, que se transmita respeto y se empiece a hablar de consenso, pero debo de aclarar que aunque se produzca un pacto esto no debe significar terminar con la diversidad, ni con criterios opuestos, se trata simplemente de llegar a entendimientos y sobretodo buscar el bienestar de todos.
 
No podemos permitir que internet sigan siendo el único medio libre de información que queda en nuestra localidad, donde la televisión pública, que es la televisión que pagamos todos, solo se dedique a ensalzar por un lado el acervo cultural que supone cosas de Nina y por otro lado solo se hable maravillas de aquel que nos desgobierna en dichos momentos. No podemos permitir que quienes paguemos la cadena con nuestros impuestos tengamos vetado el acceso a una información veraz y creíble.
 
No podemos permitirnos que el periódico local, o mejor dicho en el Sanlúcar Desinformación pase tres cuartos de lo mismo. A veces las noticias son tan sectarias que me producen hasta asco, un periódico que ha vetado durante cuatro años a parte de la oposición y tengo que reconocer que vetar a mi gran amigo Antonio Prats ha sido el mayor ataque que se puede desarrollar contra la democracia participativa.
 
La noticia es la noticia, la verdad es la verdad, el hecho es el hecho y luego al igual que hace este humilde desarticulista, cada cual que analice lo leído y que cree su propia opinión. Lo que no puede ser es tener una televisión y una prensa que es un remedo del NODO, porque entonces o hay que ser un acólito devoto o un fanático para poder aguantar semejante desinformación.
 
El único medio que ha dado plena libertad de opinión y de prensa en nuestra localidad ha sido Sanlucardigital, con lo que también quiero aclarar que otros medios digitales si han caído en la tergiversación y en la política sectaria, pero cada uno es libre de formar su opinión.
Para finalizar quisiera felicitar a nuestra flamante arcardesa y su gran triunfo electoral, pero también la animo a que no convierta esta próxima legislatura en la película de Kubrick, ya que esta acaba cabalgando sobre una bomba atómica.
 
Querida Irene te aconsejaría que tomaras nota de lo siguiente: “La historia de la política es también la interminable relación de las traiciones humanas”
Paris bien vale una misa pero recuerda que Hitler no tuvo empacho en firmar un pacto con Stalin semanas antes de lanzarse sobre Polonia. El Padrecito guardó silencio y no volvería a firmar nada hasta la Conferencia de Yalta.
Richelieu le dijo a Luis XIII: “no seriamos reyes si tuviéramos en cuenta los sentimientos de los particulares”, recuerda Irene que no eres reina, sino política.

Comparte nuestro contenido