Rebelión en la Granja

José Luis Zarazaga
Rebelión en la Granja: “Comité de Empresa y Junta de Personal”
José Luis Zarazaga.-Hoy este humilde desarticulista que según piensan  algunos de mis sufridos lectores está demasiado callado sabiendo la que está cayendo en nuestro queridísimo Ayuntamiento y no precisamente en los temas con los que suelen cachondearse aquellos políticos que nos desgobiernan, tiene la intención de entrar a saco en un tema algo polémico.
Nunca he querido entrar en el tema sindical ya que siempre he tenido  la sensación de que los sindicatos son necesarios y se rigen por una simple norma: “defender al trabajador esté donde esté”
Ciertamente he tenido una gran experiencia tanto política como sindical y de hecho la sigo teniendo. Mi período de afiliación a uno de los mal llamados como  partidos independientes, así como mi larga pertenencia a dos sindicatos de los denominados de clase (CCOO y UGT) me mostraron  el lado oscuro de la fuerza, aquella que decía: “hijo mío, yo soy tu padre”, pero que en verdad lo que te dice es: “Hijo mío, paga, arrodíllate, mama y traga”

El sindicalismo que tan buenos ejemplos está dando en estos días de polémica ha pasado a instaurar la misma acción política que aquellos que hemos elegido y que nos desgobiernan a diario.

   Imaginen ustedes la escena muy parecida a la que plasmó George Orwell en 1945 en su obra cumbre “Rebelión en la Granja”, en este caso podríamos definirla como “Rebelión en el Ayuntamiento”:Los políticos o mejor dicho los sindicalistas metidos a políticos de la Granja Ayto.,  alentados un día por el viejo “Sindicalista Mayor”, que antes de dejar el poder explicó a todos los demás su visión, intentan llevar a cabo una revolución en la que se pretende conseguir expulsar al denominado como señor Jones y crear sus propias reglas, (Los 7 mandamientos) que escriben en una pared. Quiero aclarar que digo pared porque alguno ni siquiera sabe lo que significa un teclado de ordenador.
     1.- Todos los que no estén con nosotros es un enemigo.
     2. Todo aquel o aquella que esté con nosotros es un amigo.
     3. Ningún trabajador cobrará gratificación.
     4. Ningún trabajador será recompensado arbitrariamente.
     5. Ningún trabajador será enchufado ni él ni sus familiares
     6. Ningún trabajador denigrará a otro trabajador.
     7. En este Ayuntamiento todos los trabajadores somos iguales.
Al principio la granja municipal que pasa a denominarse como Comité de Empresa y Junta de Personal, es más eficiente que cuando el señor Jones la administraba. Sin embargo con el paso del tiempo algunos de ellos intentan erigirse como lideres aludiendo a su capacidad de persuasión, empiezan a abusar de su poder y manipulan los siete mandamientos a su antojo. Dos de estos, apellidémoslos como  Snowball y Napoleón, se muestran como los lideres, pero empiezan a mostrar diferencias que acabarán cuando Napoleón lance los perros contra Snowball y este tenga que huir de la Granja.
 
Llegados a este momento, el nuevo líder será “Napoleón”. Sus acólitos se constituirán en una especie de élite dentro de toda la Granja Municipal y los demás serán víctimas de una dictadura implacable, amenazados por las jaurías de este. Poco a poco irán adoptando todos los defectos que los llevaron a iniciar la revolución y se irán modificando los siete mandamientos para justificar las medidas que tomarán Napoleón y los actos que lo sustentan. Sucesivamente así irán desapareciendo todos los mandamientos por orden de Napoleón y los actos de quienes les apoyan.
 
Después de instigar un fracasado ataque de la Granja del Desgobierno que es repelido por las jaurías adeptas a Napoleón, los que no son afines a la Granja  de Napoleón serán recompensados con la pérdida de todo tipo de beneficio social y económico. Los adeptos catarán el premio del banquete de las gratificaciones.
 
En un extraño gesto de humanidad, Napoleón halagado por su triunfo invita en asamblea a almorzar en la Merced a todos los miembros de la Granja Municipal, sorprendidos estos, advierten que sus  compañeros han copiado las malas costumbres de sus antecesores. Pero irónicamente callan, por lo tanto otorgan.
Al final de todo el proceso al igual que se narra en la novela de Orwell, la dictadura de Napoleón y sus seguidores se consagrará de modo absoluto. Un día en una extraña llamada alguien se dirigirá al humilde desarticulista y le preguntará: ¿Qué es lo que ha pasado?, ¿Cuál es el único mandamiento que queda?, a lo que habrá que contestar: “ha pasado lo que habéis permitido y como único mandamiento solo queda escrito que todos los trabajadores son iguales, pero algunos trabajadores son más iguales que otros”
 
Antes de finalizar quiero aclarar que como soy ateo y republicano por la gracia de Dios no he tenido ningún empacho en lanzar no la primera si no un camión de piedras. Estoy más que convenido que desuniendo no vamos a conseguir nada más que destruirnos unos a otros. Vamos a abrirle el camino a lobos políticos que se presentarán con la piel del cordero para que hagan lo que les venga en gana pudiendo así aplicar sus recetas en  el momento que los derechos laborales casi han desaparecido.
 
Estoy convencido que desuniendo, no vamos a conseguir nada, más que destruirnos unos a otros, dejando el camino libre al neoliberalismo para hacer lo que le dé la gana en las empresas y poder aplicar sus “recetas”, al dejar a las personas desprotegidas en las empresas y más en este momento en el que nuestros derechos laborales son más vulnerables que nunca.
 
Solo pido que, construyamos y no destruyamos y sobretodo informar a las personas de “todo” y no solamente de informaciones sesgadas. Si se sigue dando este ejemplo solo me queda preguntar lo siguiente: ¿Qué ocurriría con los trabajadores y trabajadoras que no tienen acceso a Convenios Colectivos?, ¿por qué ley se regirían, por la libertad de empresa?, ¿lucharían por los derechos laborales de todos los trabajadores estos representantes independientes?, ¿Qué ocurriría con muchos logros conseguidos como la conciliación de la vida laboral y personal, la Ley de Igualdad de Oportunidades, la Ley de Prevención Laboral, , la formación, los acuerdos sociales, el medioambiente y un largo etcétera de derechos que deben de defender los sindicatos cada día para toda la ciudadanía?
Nuestro desprestigio viene porque esta guerra sucia está calando en la población y tarde o temprano nos va a pasar una elevada factura.
 
Como última reflexión solo decir que la entrada a dicho espectáculo me cuesta doce euros mensuales, haciendo un pequeño cálculo son 144 euros durante todo el año 2013. Me pregunto: ¿cuál es el rédito que dicha cantidad me daría en un plan de pensiones?
Os animo a que hagáis el cálculo y tened presente que el problema de la Granja se acabará cuando le cortemos el pienso o el jamón serrano.

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