Ley mordaza
"…espero que los que ahora me insultan, me denigran y me amenazan, no tenga la feliz ocurrencia de venir a pedirme el voto"
José Luis Zarazaga Pérez.Hoy Viernes de dolores, preludio de la Semana Santa, este su humilde desarticulista no va a emplear en su escrito ni la ironía, ni las metáforas, ni figuras literarias que puedan dar lugar a puntos de vistas, digamos, un tanto equivocados. Quisiera pedir a mis sufridos lectores un poco de paciencia al leer un artículo que puede llegar a ser un tanto árido pero no por ello menos interesante. Aclarar que en nuestra queridísima localidad o no ha llegado, o ha pasado de largo el concepto de Democracia y uno de sus pilares básicos, que no es otro que la libertad de expresión.
Pocos meses antes de la venida al mundo de este humilde desarticulista concretamente el 26 de junio de 1963 John F. Kennedy dijo unas palabras que conmovieron al mundo: “Todos los hombres libres, dondequiera que ellos vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por lo tanto, como hombre libre, yo con orgullo digo estas palabras Ich bin ein Berliner”, como sanluqueño, como hombre libre también hago mías estas palabras “Ich bin ein Sanlucar” (Aclarar que nadie se tome a mal esto, no va dirigido contra nadie y es un tema personal)
Todo el que me conoce, o haya querido conocerme, ha sabido que digo las cosas como las pienso aunque a veces reconozco que las formas pueden ser las equivocadas. Desgraciadamente en nuestro pueblo la única prensa que no está sometida a vaivenes ni designios políticos de ningún tipo es Sanlucardigital y estoy bastante orgulloso y espero no pecar de falsa modestia de ser uno de los desarticulistas preferidos en este medio. Gracias Pepe por dejar manifestar mis opiniones sin ninguna cortapisa.
En mis cincuenta años de vida he visto muchas cosas, reconozco que he estado en dos sindicatos y en un partido político, no me duelen prendas en reconocerlo, eso sí, nunca he sido un tránsfuga, he dicho siempre lo que pensaba y por suerte o por desgracia me he ganado un sin fin de enemigos. (Aclarar que algunos comentaristas anónimos me han puesto como las hojas del perejil, pero esto no viene al caso ya que yo siempre he dado la cara y no contesto a los insultos de los cobardes)
No me acuerdo de los años que llevo perteneciendo a la Unión General de trabajadores, calculo que más de 16 años y es bastante triste y doloroso el tener que decir que en ningún momento este sindicato ha buscado el bienestar del trabajador municipal al que dicen defender. Siento decirlo soy culpable, soy culpable de confiar en la bondad de las personas, soy culpable de creer que todo podría cambiar, soy culpable de haber pensado que los favoritismos eran una cosa normal, eso sí, no soy culpable de callar.
A estas alturas de la película, no creo que, digámoslo así, la corrupción haya que ubicarla en la zona de las élites. Todo el mundo se indigna y señala a otros, ¡a buenos nadie nos gana! Solo decir que la hipocresía del que dice defender los derechos sigue aumentando.
De hipócritas es utilizar el sindicato como trampolín político, de hipócritas es defender lo indefendible ya que piensa que eso te dará rédito sindical, de hipócritas es favorecer a quien te interesa ya que no somos todos iguales, de hipócritas es mirar el signo político de cada trabajador, de hipócritas es no atender las peticiones de quienes te increpan, de hipócritas es defender que todo lo perdido ha sido por causa venida de un ente superior, de hipócritas es no presentar la dimisión de un cargo y así un largo etc.
Que nadie me diga y menos un trabajador municipal, que no han oído hablar de los chanchullos de algunos colegas más cercanos. Parece que estos asuntos, aunque no queramos verlos si están en el guión y los consentimos. Me pregunto lo siguiente: ¿Por qué callamos cuando vemos que unos por el mismo trabajo tienen una prebenda dineraria y otros no?, ¿acaso no sería la norma básica de todo sindicato que se precie establecer la máxima de a igual trabajo igual salario?, como este humilde desarticulista no se calla, ya saben cuál es la respuesta en mi caso.
Parece que esta idea es el cáncer que corroe a la plantilla, hasta se justifica que algunos aprovechen su situación para sacar su beneficio sin darnos cuenta de que todos somos culpables, unos por temor a perder la prebenda y otros porque ilusamente esperan ser el próximo de esa lista. Cuando Roma estaba a las puertas de Cartago vieron como surgían las disputas internas: “dejad que los lobos se peleen entre ellos, que así nos será más grata y fácil la victoria”
Pienso que este círculo está demasiado viciado, es hora de romperlo. No sé si el trabajador municipal lo llevará en los genes. Lo que sí creo es que el trabajador no es una maquina programada para repetir hasta la saciedad los mismos errores. Hay margen para corregir esto, pero todo hay que aprenderlo, se aprende a ser un sindicalista integro, el cambio es posible, al igual que hemos permitido las malas costumbres también las podemos erradicar aunque solo sea usando nuestro derecho de sufragio. Ahora bien hay que estar dispuesto a pagar el precio, el precio de querer, el precio del esfuerzo, el precio de reconocerlo, el precio de empezar por uno mismo, antes de exigírselo a los demás.
Lo reconozco soy culpable y por eso estoy pagando el haber mirado hacia otro lado, pero por otro lado no pienso volver a comulgar con piedras de molino.
Bueno como dijo Julio cesar: Alea jacta est, (la suerte está echada), no me voy a extender más ya que se trata más bien de una situación personal y considero que mientras el sindicalismo esté politizado no merecerá nunca mi respeto. Solo me tomo a licencia de recordaros arte de aquel magnifico alegato de Miguel de Unamuno: “¡Este es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me es inútil el pediros que penséis en España. He dicho».
¡Solo puedo añadir que me parece inútil el pediros que penséis en los trabajadores. He dicho!
En Sanlúcar de Barrameda en el año de nuestro Señor a XI del IV de MMXIV.
P.D. Ya falta muy poco para las elecciones, la campaña ha comenzado, espero que los mismos que ahora me insultan, me denigran y me amenazan no tengan la feliz ocurrencia de venir a pedirme el voto. ¡Venceréis, pero no convenceréis!

