¿Será por esto que se dice en mi pueblo que los políticos están rodeados siempre de perros?
José Luis Zarazaga.-Hoy es un día bastante especial para este que subscribe, su humilde desarticulista, y no es precisamente porque haya llegado el San Valentín ese de los cojones, eso que lo celebre el Corte Inglés que para eso lo ha inventado y esperemos que a ningún capillita le dé por celebrar en la calle tan magno acontecimiento que aquí todo se pega.
Hoy es un día bastante especial porque se va a cumplir el año en que dos lindos gatitos llegaron a mi vida y al igual que los políticos se han ido adueñando de todo lo que me rodea y se han hecho los amos de la situación, vamos que ya no puedo vivir sin ellos.
El tema de los gatos y de los políticos parecen temas no muy relacionados, pero viendo de cerca el comportamiento de cada uno comprenderemos que en realidad si lo son. Si estudiamos algún manual de marketing político, sobre todo referido a Estados Unidos, que son unas máquinas en la materia, aunque en esto de las trolas y la tergiversación no hay quien gane a nuestros políticos locales, veremos como algunas mascotas son importantes en las campañas de los candidatos y otras son contraproducentes, como es precisamente el caso de los gatos.
Es destacable que un partido de derechas como el Republicano recomiende que los políticos publiquen fotos de familia, con el perro incluido, pero jamás deben de incluir en esa imagen al gato. El fundamento de todo esto es que los gatos proyectan una imagen no deseable para un candidato. Parece así que la asociación establecida en la Edad Media entre los gatos y lo demoniaco tiene aun cierta vigencia, por lo menos al nivel del subconsciente.
Los que tenemos o hemos tenido gatos lo interpretamos como libertad, inteligencia e independencia en sus conductos, los que no conocen a los gatos lo entienden como desapego e incluso como traición. La naturaleza en cierta medida solitaria del gato, que busca compañía en algunos momentos pero no en otros, comparada con la natural sociabilidad del los perros los presentan como poco fiables. ¿Será por esto que se dice en mi pueblo que los políticos están rodeados siempre de perros?
Recuerdo una pequeña conversación que tuve ya hace bastante tiempo con un alcalde ya caído en desgracia, al que inquirí sobre la presencia siempre a su alrededor del típico adulador falso y traicionero, a lo que él me contesto que yo no sabía lo bien que se está con un perro siempre a tu lado.
Anécdotas aparte todos los que conocemos a los gatos podemos afirmar que esa imagen no es real ya que existe un gran paralelismo entre los gatos y los políticos que nos desgobiernan, aunque como siempre encontraremos grandes diferencias.
Para empezar podemos comentar como los gatos acuden a buscar a su dueño cuando necesitan algo y para ello despliegan sus artes como puede ser topadas, ronroneos, maullidos suaves, etc. Nuestros políticos que nos desgobiernan cuando se acercan las elecciones nos dicen palabras suaves, dan palmaditas en la espalda, prometen, etc., pero al igual que los gato cuando han conseguido lo que quieren te ignoran y te dan la espalda.
Los gatos son bastante inteligentes y astutos, les gusta estar cerca de las alimañas como las ratas y aunque las cacen en esto se parecen bastante a los políticos ya que estos se rodean de alimañas y engordan a su alrededor a cierto número de roedores.
Hay ciertas leyendas negras que dicen “se llevan como el perro y el gato” y eso no es del todo cierto ya que he visto criarse gatos en perfecta armonía con los perros en esto hay cierto parecido con los políticos ya que estos se crían en perfecta armonía con un sinfín de perros.
Por último y para no extenderme en demasía es cierto que el comportamiento entre los gatos es como el de los políticos que nos desgobiernan, los vemos en el Salón de Plenos sacando las uñas y pegando arañazos a diestro y siniestro, pero cuando pasa un rato los ves como a mis dos gatos, en perfecta armonía y dándose arrumacos, lo que me hace comprender lo que se dice en mi pueblo cuando llegan las elecciones, “vamos a cambiar de collar, pero no de perro”
Para finalizar solo puedo inquirir ¡Gatos, que haríamos sin ellos!; ¡Políticos que nos desgobiernan, que haríamos con ellos! Para la primera cuestión no tengo respuesta, para la segunda creo que viene al pelo Fernando Fernán Gómez….. ¡A la mierda!