El Sermón de la Montaña.

José Luis Zarazaga
En estos días y viendo las últimas noticias de nuestra prensa digital, este humilde desarticulista no ha tenido más remedio que preguntarse: ¿Qué es lo que el político local desea y busca siempre para su pueblo?
José Luis Zarazaga Pérez.-Es la Felicidad, todos quieren que seamos felices, por lo menos de aq.uí a las elecciones y además se creen que nos traerán la felicidad, pero con perdón, en este caso no será eterna.
¿Cómo podemos quejarnos cuando nuestra infatigable y sin par chiquitilla, en un alarde de buen gobierno nos está conduciendo hacia un éxtasis que no se puede llegar ni a comparar con el de Santa Teresa.?
La felicidad llega cuando se producen noticias agradables y no hay nada que alegre más el espíritu que llenar nuestras calles de monumentos o placas con nombre de curas, solo puedo gritar cuando veo tanta devoción ¡Gloria, Gloria al Salvador! .Y después la factura la pagamos entre tos, (aclaración es como lo dirían en mi pueblo)

   En fin, salvando las distancias, Juan Pablo II ganó la santidad nombrando santos, mártires y beatos, nuestra arcardesa va a abrirnos las puertas del cielo rotulando las pocas calles que nos quedaban y menos mal que aún no le ha dado por fijarse en la Colonia, que con la que está cayendo es capaz de poner el nombre de una calle a Fray Boniato.
 
   Volviendo al tema que nos preocupa, nuestra queridísima arcardesa se dio cuenta al alcanzar el sillón, que los sanluqueños estábamos equivocados, que andábamos buscando la felicidad donde no está:” trabajo, limpieza, seguridad, zonas verdes, etc.”, es por ello que un día en vista del hecho tan maravilloso que supone la inauguración de la placa al Padre Fabián, se encomendó a Santo Tomas Moro (Patrón de los políticos, que todo hay que decirlo) y subió al V Centenario dirigiendo  a todos los capillitas congregados sus bienaventuranzas, explicándoles que la felicidad no está en el tener prosperidad y cosas materiales, sino en algo más importante: “el votar y ser votada”, por supuesto no equivocarse, eh, que yo por mi sillón mato, sabe usted.
 
  En las enseñanzas de Belén Esteban, capítulo 6, versículo 20 al 26 se recoge un pequeño resumen conocido como el Sermón de la Campaña (entiéndase electoral, que todo hay que volver a  decirlo):
 
   Nuestra Chiquitilla viendo a la multitud aquel 27 de mayo, ya lejano en el tiempo, subió al Palacio y sentándose en el sillón, vinieron a ella sus 13 discípulos (no seáis mal pensados son 10 del PSOE y 3 del CIS, que es lo mismo), y entonces abriendo su boca  les aleccionó diciendo: Bienaventurados los pobres votantes, porque se han creído que son dueños del gobierno, Bienaventurados los que lloran, porque para ellos hemos abierto las puertas, otro cantar será que les echemos alguna cuenta, Bienaventurados los mansos, ya que ellos recibirán la gracia del funcionariado de empleo, Bienaventurados nuestros afiliados ya que ellos serán llamados hijos de Irene, Bienaventurados los desarticulistas deslenguados, porque de ellos es la dignidad digital , Bienaventurados seréis estos últimos  cuando por mi causa os vituperan y os persiguen, y dicen toda clase de maldades contra vosotros. Debéis de gozar y alegraros, porque vuestro galardón es grande en el mundo digital; porque así persiguieron a aquellos aspirantes a políticos que lo fueron antes que vosotros.
 
   Ante tanta grandeza y enormidad de espíritu solo puedo gritar. ¡Coño, lo que hace un periodo electoral, alabada sea nuestra Irene!, Amén. Si al final voy  a estar yo equivocado y existe otro mundo, aunque sea al final de la Cuesta Belén.
 
    Para finalizar, que no quiero extenderme, no se vayan a pensar ustedes que aquí que nuestra querida arcardesa no tiene las escopetas bien cargadas, ya que las bienaventuranzas se contraponen a los miembros de la oposición y digo yo “por qué no”. Las dirige a esos que tienen hambre de poder y que predican falsas promesas cuando sobre ellos caerá la justicia de la votación:“Más ¡ay de vosotros, sufridos opositores! Porque ya tenéis vuestro consuelo, vosotros los que creéis que seréis saciados, porque tendréis hambre de votos. Ay de vosotros que ahora reís y prometéis todo tipo de barbaridades, porque votareis y llorareis con los resultados. Ay de vosotros, cuando todos los votantes hablen bien de vosotros, porque así hicieron otros votantes con los falsos profetas
 
   Consejo de un humilde desarticulista, para todos aquellos que creen que verán la luz electoral,  mejor encomendarse a San Bienzoba, patrón del voto único, ya que todo el mundo le decía que le había votado y resulta que sacó un solo voto, vamos que no le votó ni la madre que lo parió.
 
   Después de todo esto, me gustaría pedirte a ti votante de alma impía que te pares a pensar en lo que te he escrito y le pidas a Santa Irene que te haga pobre de espíritu, manso, hambriento, misericordioso, perseguido por causa de su justicia, pacificador y profeta suyo, porque la recompensa no será la eternidad, pero mira que si cae la breva y te hacen funcionario de empleo, pienso  que esto último merece la pena ¿no?
 
   Menos mal que soy ateo y republicano, si no, alguno iba a pensar que el Sermón fue en la Plaza de Capuchinos y mejor me callo……….   
 
                        
                              

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