Retrógrada y clasista
A través de la Historia hubo muchos "Consejos de Ancianos”. En Roma se llamó Consejo de Ancianos (senatus) . Pues bien, nuestro amigo, otrora afamado belenista y actual Delegado de Fiestas reúne a su particular “senatus” sanluqueño. (Que alguien podría considerar las “fuerzas vivas” de la localidad), para sacar del pozo, del que evidentemente no debería salir, una fiesta llamada de Exaltación al Río Guadalquivir. Fiesta en mi opinión, retrograda, impopular, clasista, machista en su fondo y en su forma, creada en exclusividad para mayor enaltecimiento, exhibición y divertimento de aquella clase elitista que en su momento allá por 1955 se consideraba la flor y nata de la sociedad sanluqueña.
Para el más inexperto observador, si repasa en cincuenta y cinco años de su existencia los nombres de las reinas de esta fiesta, se encontrará con “apellidos ilustres” sanluqueños, tanto de bodegueros, políticos o empresarios que en algún momento tuvieron algo que decir o simplemente “aportar” algún que otro estipendio para la gloria y magnificencia del evento en cuestión y por ende para el lucimiento propio y de sus hijas. Reinas apellidadas González García o López Fernández, de verdad que no las busquen, que no los encontrarán.
No sé por qué, me viene a la memoria a la hija de Fraga, o a la nieta de Franco, cuando fueron elegidas (¡que casualidad!), reinas de las Fiestas Típicas gaditanas. (Actual carnaval de Cádiz). No sabemos cual fueron sus “méritos” para ser elegidas. Aunque es fácil de suponer.
En la fiesta que nos ocupa hay mantenedores, “luciferi”, pajes, damas, juegos florales, fiesta del mantón, coronación en el castillo, baile de gala, paseo en barco, coronaciones varias, etc.. Elementos elocuentes de un clasismo caduco y trasnochado.
Alguien con muchos años involucrado profesionalmente en este evento la definió como,” una fiesta con cierto caché escaparatista”. Y yo me pregunto: ¿Para quién o quienes?.
La Fiesta de Exaltación al río Guadalquivir, por su particular idiosincrasia se restringe a una “élite” social, política y económica que desgraciadamente para sus particulares intereses, conoció tiempos mejores.
Por el contrario, fiestas como el Carnaval, Feria de la Manzanilla, y otras romerías varias son eventos populares, en los cuales la participación ciudadana no tiene cortapisas, y que cualquier clase social tiene cabida y posibilidad de disfrute y esparcimiento.

