Malos tiempos para el asociacionismo

José Glez. Parada
El asociacionismo
José Glez Parada.-Cualquier  sanluqueño  que haya vivido los  últimos  acontecimientos  en nuestra  población, se habrán llevado una decepción al comprobar que el asociacionismo en Sanlúcar no se encuentra muy  boyante, esto  no es de ahora,  así  lleva  muchos  años, y comprenderemos  que  esto es principalmente debido a la ligereza con que los sanluqueños tomamos estos temas tan acuciantes para nuestros barrios.


Cada asociación vamos por libre reivindicando nuestras necesidades antes los gobernantes de turnos y, cada gobernantes nos  atiendes  según  nuestras  simpatías  hacía  ellos  creando un desconcierto entre nosotros que nos han llevado a esta apatía y desinterés, desuniéndonos en beneficio de ellos, pues su principal misión  es la de separarnos para así vencernos.
 

Otro de  los factores más interesantes en  estas  desuniones  está  en  el empeño  de  algunos presidente de asociaciones de ligarse, o estar ligado o comprometido con algún partido político del cual le emana las consignas a seguir en sus barrios haciéndose ver la prosperidad de algunas en ciertas épocas y la decadencia en otras según su partido esté en el poder o en la oposición.
 
El confundir movimiento vecinal con  movimiento  politizado  o sindicalizado, es algo que va en contra de los derechos de los vecinos; estos deben defender los problemas de su barrio desde la perspectiva de que  este debe  estar  cuidado  y  asegurado  en todos  sus ámbitos sociales, culturales y sanitarios sin importarles a sus representantes quienes son los que gobiernan sus Ayuntamientos.
 
Las asociaciones han de ser libre, aunque ninguna lucha es ajena a ellas, porque en el espacio de los barrios se dan citas todos los ciudadanos con sus respectivos problemas y necesidades.
Las asociaciones han de estar empeñada en que ningún problema quede sin solución, de ahí que nos metamos en muchos líos y fregados.
 
Éstas son organizaciones no gubernamentales, independiente, al margen de cualquier gobierno, no partidaria, lo que quiere decir que no sea política. Las asociaciones surgen de la voluntad libre y democrática de los propios vecinos de los barrios, pueblos y ciudades de España.
Estas  se mueven  sin ánimo  de  lucro. Su Junta  Directiva  y  los  socios, actúan  con  carácter voluntario y sus objetivos son la emancipación y el progreso de su barrio y formadas por hombres y mujeres quienes, en igualdad de condiciones y oportunidades, forman cada asociación y juntos buscan soluciones y nunca de manera aislada.
 
Cada dirigente vecinal tiene que asumir como tarea la de trabajar en equipo, porque han de saber que de esta forma se construyen los barrios y es como se resuelven los problemas en ellos.
A las asociaciones de vecinos no se va porque no se tiene otra cosa que hacer, desde luego nadie va a sufrir, el que participar en una asociación lo hace porque le resulte un trabajo gratificante.
Las asociaciones reivindican, negocian, pactan antes los Ayuntamiento, se coordinan con otras entidades afines fomentando un movimiento social capaz de lograr resultados en la mejora de la calidad de vida de sus vecinos.
 
Las personas que actúan en las asociaciones, son personas con capacidad para organizarse y organizar, y luchan por la autoorganización de sus convecinos, promoviendo actividades culturales, educativa, urbanística, de salud etc…, iniciativas para el barrio en beneficio colectivo, para contribuir a la construcción de un barrio más digno y solidario, defendiendo a los vecinos antes las administraciones.
Trabajando en las asociaciones, uno se divierte, se forma, participa, aprende, ofrece lo mejor de uno mismo, y recibe lo mejor de los demás.
 
Las asociaciones de vecinos se nutren de sus vecinos. A más, mejor, porque así harán más fuerza en la administración, pero si son poco y estos están dispuestos a trabajar por toda la comunidad, la misión estará cumplida porque tendrán el placer de ser compensado moralmente y esto les bastará.
Llegará un día en que todos estos preceptos sean tomados en serio y, entonces las asociaciones se harán más solidarias entre ellas, dejando la política para los políticos y los problemas de los barrios para los vecinos que tendrán que estar luchando contra el equipo de gobierno que esté en su momento sin importarle los colores, pues sólo se tendrán que utilizar en las elecciones, donde serán castigados o recompensados según su gestión antes el pueblo.

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