Cartas de una sombra.
Continuamente estamos siendo testigos de hallazgos que nos hacen plantearnos mucha de las ideas afianzadas en nuestra cultura y sociedad.
José Antonio Córdoba.-La función de las pirámides lejos ser un misterio zanjado, cada día abre nuevas líneas de investigación para sentar las bases de nuevas hipótesis, que sean más acertadas o menos, que rocen la locura o la genialidad, sólo depende de sus autores, de los lectores el creerlas o no.
Recrear cada una de las hipótesis que rondan al origen y fin de las pirámides, no lo creo oportuno. Pero nuevamente sale algún investigador que mantiene la credibilidad de argumentos antiguos, con ilusiones nuevas. Así, se nos quieren presentar las pirámides como suerte de gasolinera estelar.
Hipótesis más o menos acertadas, nos hablaron en su momento sobre la posibilidad de que estos gigantes de piedra, fueran en algún modo el punto de atraque de estos objetos provenientes del espacio. Curiosamente, en todos los grabados de la antigüedad no aparece ningún símbolo que refleje someramente a un objeto posándose, cual paloma, sobre estos voluminosos monumentos terrestres.
Parece ser que ahora se está barajando la posibilidad de que en las selvas sudamericanas puedan existir restos de naves extraterrestres accidentadas bajo el espeso manto de vegetación verde. En algún momento se hablo, sobre Egipto que: “sí se pudiera mover la arena a nuestro antojo, nos quedaríamos sorprendidos de lo que estas ocultan”.
Pensemos por un momento que si todos los relatos que se vienen recogiendo a lo largo de la existencia de la Humanidad, de todos ellos, que hablan se seres del cielo, del mar, de objetos voladores, sumergibles, etc. ¿Por qué, aún no hemos hallado restos tangibles que nos confirmen esas teorías? ¿En verdad, hemos rastrillado el planeta a fondo? Pienso que no. Incluso se baraja que solo hemos estudiado el tres por ciento de la superficie marina de la Tierra.
Todos estos pensamientos inconexos, son la simple posición de hombre frente al Universo.
Nos hemos acostumbrado a contemplar como entorno del ser humano, el más inmediato, haciendo de este el único. Entendiendo que todo lo que no nos afecta directamente, es simplemente algo a contemplar en una foto, vídeo o televisión.

