La fiesta del Nacimiento de Jesús

José Antonio Córdoba
¿Y nació Jesús?
José Antonio Córdoba.-Estamos en las puertas de celebrar la fiesta del Nacimiento de Jesús, no el nacimiento en sí, pues el hecho histórico acaeció en un periodo más primaveral, pero de difícil precisión.
Hoy cuando el descredito está tambaleando muchos de los conceptos religiosos que nos han sido transmitidos desde pequeños, se hace más preciso constatar y afirmar las creencias del ser humano como tal.
Si bien es cierto, que a nivel histórico y de forma constatable se hace difícil probar la magnificencia de la figura de Jesús, es todavía más cierto que esta se hace desde nuestra perspectiva moderna, lo que implica que también se apliquen conceptos y vicios modernos, que en la fecha de los hechos, no existían.
La figura histórica y mesiánica de Jesús, tuvo el calado social preciso e incluso escaso para su época. Dónde la retórica publica era tan extendida como nuestra costumbre de sentarnos en la terraza de un bar a tomar una copa y charlar. Lo que explicaría que Jesús no dejara huella en las crónicas de su época. En ese tiempo no existían los adelantos tecnológicos en comunicación de los que la era moderna hace gala, donde las palabras de cualquier charlatán se difunden en cuestión de minutos por todo el globo. Por ello es, que solo en los evangelios se recogen pasajes de su vida.
Hemos de entender que la retórica pública, permitía a los más versados poder exponer sus conocimientos y dudas a los transeúntes de plazas, calles o mercados. Y la mayoría de estos discursos no se plasmaban en escritos, lo que conllevaba su continua transformación y la mayoría de los casos, a su perdida.
 
Resulta curioso que pese a lo que se nos ha pretendido vender, Galilea punto de origen del cristianismo, no era en nada una aldea perdida. Resultaba ser un enclave próspero, donde la pesca y la agricultura permitían una economía floreciente. El transitar de comerciantes y gentes de los pueblos y ciudades del entorno de Palestina, permitieron que se desarrollara una cultural local abierta y alejada de la dominación romana o de la influencia de la cultura judía.
 
Quiero evitar hacer referencia a los nacimientos o belenes que florecen por doquier. Pero al estudiar y ver la figura de Jesús, más me cuesta comprender estos montajes navideños tal como los vemos. Al acercarme a la vida de Jesús desde una perspectiva alejada de prejuicios, más se comprende que su venida a este mundo, se hiciera sin tanta parafernalia. Aquí pueda estar “de acuerdo” con el Benedicto XVI en lo referente a los cargado del Nacimiento. Y es verdad, parémonos a pensar que en el subconsciente colectivo, estamos dando forma inconscientemente a lo que realmente fue ese alumbramiento no para nosotros, sino para los habitantes de aquella época. Ha sido el devenir del tiempo el que nos ha ido legando, como si de los egipcios fuéramos, una tradición divina digna de los faraones.

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