Efecto dominó.

José Antonio Córdoba
"Sin embargo, existe una transformación de aquellos hombres y mujeres que cosiéndose una cruz roja en el pecho de sus prendas se lanzan frenéticamente hacia Oriente."
José antonio Córdoba.-«El “principio” de cruzada, no murió en el siglo XVII» Si mal no recuerdo, creo haber leído de la mano de Pedro García Martín, una clasificación que realiza de los periodos de  las cruzadas, donde dicha catalogación la encuadra en tres períodos: Clásico, Moderno y Contemporáneo.
Cuando me refería en el artículo pasado a que “el principio de cruzada, no murió en el siglo XVII”, estaba condicionando el concepto erróneo que se ha establecido más de una vez sobre el contexto y contenido del término “Cruzada”, siendo éste tan utilizado que incluso se ha desvirtuado su verdadero significado. Es cierto, que las cruzadas como tal finalizan con la última y casi desconocida, novena expedición a Tierra Santa, catalogada sobre el 1272.

Si bien, el inicio de lo que después nosotros daríamos en llamar cruzadas, fue condicionado por causas como la superpoblación, la imposibilidad de organizar los estados por la continua actitud bélica de los señores feudales y los respectivos reyes, el detonante proviene del grito de auxilio que piden los cristianos de oriente, quienes sufren continuamente el hostigamiento de los turcos y llegan al punto de hacer tambalear el imperio cristiano de oriente, excusa, como ya sabemos continuada por Urbano II, para condicionar la belicosidad europea hacia oriente.

 
Sin embargo, existe una transformación de aquellos hombres y mujeres que cosiéndose una cruz roja en el pecho de sus prendas se lanzan frenéticamente hacia Oriente. Conforme se va haciendo necesaria una mayor planificación de estas contiendas militares, aparecen las órdenes militares, formadas por los nobles y soldados monjes, que se convertirán en referentes durante el periodo de las cruzadas.
Pero el ideal alcanzado por  los soldados de la cruz o de Cristo, no mueren en el tiempo. No lo hacen con la novena cruzada, ni lo hacen tampoco a finales del siglo XVII, en las puertas de Viena, donde nuevamente occidente se enfrenta a oriente. 
El ideal del Caballero, se va transformando. Muta de una causa divina a una más terrenal. De la misma forma que el Papa va perdiendo su influencia sobre los reinos de Europa.
Europa ha sido testigo de cuatro cruzadas contemporáneas. La formulada por Hitler, la de Franco y la de los presidentes americanos Bush y Obama.
En estas contiendas lo político y lo religioso, se funden para obtener como resultado un fin común. Pero quizás sean las dos últimas las que han desencadenado un efecto dominó que está lejos de haberse detenido. De estos efectos se pueden resaltar  el dominio que los países “cristianos” han tomado sobre las comunicaciones y derechos humanos después del 11S.
 

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