Cartas de una sombra
José Antonio Córdoba.-Ya lo decía Machado, «no hay camino, se hace camino al andar», así hemos andado este año que ha terminado. En la espesura de la crisis hemos ido pasando día a día, avanzando paso a paso, con más pena que gloria, y aunque según Machado «…y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar», nosotros al volver la vista atrás no vemos el sendero alguno. La espesura de la crisis nos envuelve de la misma forma que una selva no deja llegar la luz al suelo, la crisis no nos deja llegar la luz de la esperanza.
Los últimos acontecimientos políticos nos vienen a dejar claro que ellos son en la espesura de la crisis, la copa de los grandes árboles que apenas dejan de pasar algo de luz a los que más abajo nos encontramos. Mientras ellos se pavonean por terrazas y antros públicos, el ciudadano de a pié se ve obligado a revolcarse en la mierda de estos impolutos -¿…?- personajes.
Cada día tengo la firme creencia de que apoyar a estos políticos nos pone más cerca de ser espectadores de un “Gran Hermano” Cada día tengo la firme creencia de que nuestro voto se les debe de negar a estos concursantes políticos que en nada tienen una conciencia colectiva, salvo para robarnos nuestro voto, vista elecciones.
No hace mucho me hablaban de un movimiento, el de los ciudadanos, donde me decían que podría ser la solución al bipartidismo político y social que bien vive en nuestro país y del que nosotros/as ciudadanos, hemos pasado de ser militantes a marginados sociales y económicos.
Cada día tengo la firmeza de que el tiempo que nos queda hasta las próximas elecciones debe de ser un tiempo de reflexión y actuación seria, cuerda, analizando sobre todo, la situación que estamos viviendo los que aquí abajo nos revolcamos en la mierda de los políticos. Debemos de poner fin a esta humillación social y política que estamos sufriendo y lo que es peor de la que estamos siendo partícipes, al permitirles que ejerzan el derecho a la corrupción, mientras nos niegan el derecho a ser españoles, ciudadanos, personas.
La situación político-social de España necesita de una revisión seria, de la que nosotros/as debemos de ser parte activa e involucrada obviando algo fundamental, el partidismo que nos caracteriza.
Siempre he defendido la individualidad del ser humano, pero una individualidad que debe de estar en equilibrio con nuestro entorno, con la comunidad en la que nos desarrollamos. Pues en la actualidad la comunidad está por encima del individuo. Estando convertidos en una masa amorfa en sus manos.
Con lo cual siempre pasaremos por la misma senda, pensando que es nueva la que abrimos, con lo cual nunca llegaremos a tener consciencia de nosotros/as mismos/as.

